OPINIÓN

Para contextualizar lo que sucede en Barranquilla

Por: Luis Fernando Trejos Rosero

“En el caso de la ciudad de Barranquilla lo que puede deducirse del análisis de las recientes dinámicas del homicidio y la aparición de cuerpos desmembrados, es que la disputa es por el control de los barrios adyacentes o colindantes con el Río Magdalena, especialmente el barrio Las Flores y todos los ubicados sobre la calle 17 hasta el Puente Laureano Gómez (popularmente conocido como Pumarejo), todos con complejas situaciones socio-económicas, con poca oferta institucional y baja presencia estatal; ya que ahí se concentran varios puntos de acopio y exportación de clorhidrato de cocaína.

En este sentido, el control de la calle 17 es estratégico, ya que gran parte del clorhidrato de cocaína que se exporta por el puerto de Barranquilla entra por tierra a bordo de vehículos que ingresan a la ciudad por el puente Laureano Gómez y son descargados en el mercado público “Barranquillita”, que inicia actividades en horas de la madrugada sin ningún tipo de control institucional, es decir, ninguna autoridad supervisa el cargue y descargue de camiones en ese sitio. Luego la droga es acopiada en los barrios adyacentes a la ribera del río, para ser exportada en lanchas rápidas o buques atracados en el puerto de la ciudad.

Lo anterior explica por qué hasta el año 2016, los asesinatos con decapitaciones y desmembramientos se concentraron en los barrios y sectores adyacentes al río.

Cabe destacar que el desmembramiento es una práctica propia de los grupos paramilitares, lo que indicaría que los grupos no desmovilizados de las AUC, los rearmados o los emergentes, han transferido conocimientos criminales a los grupos locales, con el fin de cualificar su accionar delictivo.

El desmembramiento es una forma de violencia discriminada con un alto contenido simbólico, ya que a través de la barbarie y sevicia aplicada al cuerpo en cuestión se envía un mensaje a la contraparte, quien ya estaría advertida de lo que le sucede a aquellos que no se someten o pretenden disputar el control del territorio. En otras palabras, una decapitación puede ser igual o más efectiva que varios homicidios y al ser selectiva, no impacta sustancialmente los índices de homicidios, por lo cual no generan mayores reacciones por parte de la autoridad policial”.

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