OPINIÓN

El costo político que ha dejado la paz

“Hay que tener la astucia de la zorra y la fuerza del león; la astucia para saber reconocer las trampas y la fuerza para alejar los enemigos”. Nicolás de Maquiavelo.

Por. Leonardo Reales Chacón
Doctor el Derecho

La paz inexorablemente tiene varios costos entre los que se cuenta el político; La historia nos cuenta de acuerdos de paz que han puesto fin a la confrontación y a conflictos internos en los Estados pero que han terminado dejando secuelas en su estructura política. Los acuerdos de paz westfaliana en 1648 en Europa por ejemplo, donde se dio por terminada la guerra de los treinta años y ochenta años en Alemania y España respectivamente es uno de ellos, trajo como consecuencia política el nacimiento del fanatismo por la soberanía del Estado-nación; o el que género el tratado de Versalles en 1919 que puso fin a las razones que produjeron la primera guerra mundial pero que en lo político sin pensarlo sentó los cimientos para nacionalismo y la aparición del Führer del partido Nazi.

Ante estos antecedentes señalados, no sería extraño que igual suerte corriera el escenario político colombiano a raíz del proceso de paz con el grupo guerrillero la Farc cuya pretensión es dar por terminado una guerra interna de más de cinco décadas de confrontación; el país nacional y político como en su momento describió al Estado colombiano el inmolado jefe liberal Jorge Eliecer Gaitán debe cambiar. Los acontecimientos actuales son totalmente diferentes a las consecuencias políticas de los acuerdos de paz que nos recuerda la historia; después de la firma del colon se observa a un país nacional que no se ha conciliado con el proceso y mucho menos con el país del posconflicto.

El corporativismo es uno de los pilares del Estado que ha preferido pasar de agache para no admitir que el país avanzo hacia el posconflicto en el cual están llamados a cumplir un papel protagónico. Son ellos los llamados a abrir las puertas a estos “nuevos ciudadanos” que regresan a la vida civil. Un sistema con sus partidos los cuales están llamados a continuar fortaleciendo el proceso hasta su culminación como parte de la responsabilidad política, pero es todo lo contrario lo que se visiona, los partidos ad portas de un proceso electoral resultan ser reticentes.

En cuanto al papel del gobierno, aquel que desde sus inicios hizo del proceso de paz su bandera con el cual llegó a su segundo periodo, ya hoy no es el discurso a utilizar para mantener la expectativa nacional, de ahí sus resultados en las encuestas, La paz desde la vista política termino por enredarlo. El escenario político nacional es nada alentador, lo que ayer fue el caballo de triunfo hoy se ha constituido en la “novia fea” del gobierno al grado que ha puesto en jaque el futuro del propio partido de gobierno.

Lo que sí es evidente es que el sacrificio por la paz ha aflorado la astucia y la inteligencia del presidente Santos. Como el jugador de póker ha ido moviendo las cartas para no quedarse solo con el proceso de paz, al grado de sacrificar la vocación directa por el poder en su partido de la U el cual terminara llegando a la contienda política por el solio de bolívar sin candidatura propia lo cual no deja de asombrar. Como buen capitán de barco sabe que aunque el “agua le llegue al cuello” debe ser el último es abandonar el barco, sabe que si no controla el proyecto de reforma política una iniciativa parlamentaria podría permitir que “las ovejas se salgan de su redil”.

A pesar de que el proceso de paz en Colombia como lo expreso el ex presidente conservador Belisario Betancur ya está en las páginas de la historia no por ello deja de ser importante el alto costo político que deja junto a la polarización del país, el presidente sabe que no puede claudicar para no perder terreno ante los llamados “enemigos del proceso”. Para lograr lo anterior mantiene dentro de las mieles a partidos que han sido reticentes con el proceso, para no perder terreno en algunos sectores importantes trae a su embajador en Bélgica para que sea el contrapeso frente a esa franja religiosa que ha ido ganando el centro derechismo desde el famoso debate a la cartera de educación. La bendición al precursor de la paz nunca llego para quien todos creían seguro de ser el sucesor por su compromiso con la paz, la estrategia ha funcionado, Cercanos como estamos del debate presidencial tanto los partidos políticos los de la unidad nacional junto a sus aspirantes se han convertido en pacatos frente al tema, Para ellos, el principio de que “los fines políticos son inseparables del bien común” expuesto por Maquiavelo ya no tienen la relevancia que para el derecho político aún guarda.

Leonardoreales72@hotmail.com

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