EDITORIAL

El Código de Policía, un reto para todos

Se tiene como causa común de los problemas de convivencia y seguridad en Colombia, especialmente en los grandes conglomerados, la falta de cultura ciudadana, teniendo como definición de esta los comportamientos repetidos y espontáneos que son nocivos al ejercicio de la ciudadanía y la convivencia pacífica.

El nuevo Código de Policía es la respuesta que ha dado al Estado para tratar de mejorar la convivencia y la seguridad. Es la ley 1801 de julio 29 de 2016, que entra a regir el domingo próximo, 30 de enero, y que trata de manera muy detallada los principios de la convivencia y dispone los castigos a los infractores.

La Policía Nacional ha emprendido como tarea propia hacer difusión de los mandatos de la ley, haciendo énfasis en las conductas que autorizan penas, al igual que los medios de comunicación. Las reacciones han sido de todo tipo. Desde el asombro por encontrar prohibiciones que riñen abiertamente con los comportamientos culturales ya aceptados, por lo cual no deben ser prohibidos en todas partes de Colombia, que es una nación diversa en lo cultural, hasta la complacencia porque puede ponerse control a los abusos de los vecinos.

En el primer caso está, por ejemplo, el que las tiendas no podrán vender bebidas alcohólicas si en su registro mercantil no está informada esa actividad y aceptada por la autoridad competente. ¿Cómo, si en Barranquilla y en el Caribe colombiano tiene entre sus atractivos el que se puede combinar la venta de artículos de consumo alimentario con las cervecitas y el trago para el consumo ahí mismo, sin que haya mayores inconvenientes? Es de complacencia para muchos sentarse en las tiendas a gozarse los ratos. Eso habrá que mirarlo con detalle en su aplicación. En principio, significaría un cambio de los comportamientos que no es fácil digerir de inmediato.

Y en las disposiciones para controlar abusos están las facultades a la Policía Nacional para frenar el ruido que trasnocha de manera inclemente. Está bien que se pueda hasta desconectar a los aparatos de los infractores.

Pero el Código no es solo eso. Es extenso. Tiene 243 artículos y son numerosos los aspectos generales y los específicos que contiene y por eso la labor pedagógica debe ser más impactante en la presente semana, así como muy cuidadosa la aplicación para que, en vez de sana convivencia, que es el objetivo, haya alteraciones del orden por aplicar lo que no es aceptado por razones de cultura o de costumbre.

Autoridades y fuerza pública tienen una nueva herramienta y deben tener mucho cuidado al usarla. Igualmente, deben ser sus acciones indicativas de la generación de unas nuevas formas, mas conviventes y seguras, que son el objetivo.

Estrenar normas de Policía tendrá sus dificultades. No cabe duda. De ahí el compromiso inmenso para estrenar poderes. O ejercer los que ya se tienen pero con mayor rigor en las penas y medidas de castigo por las faltas.

El Código es un reto inmenso para todos.

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