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Élite de banqueros españoles habrían estafado más de 7.000 millones de euros al fisco alemán

La Fiscalía de Colonia (Alemania) analiza el papel del Banco Santander de España, en los dividendos ‘black’, una trama financiera de alto nivel consistente en la

Varios de sus exempleados están procesados por participar en el presunto saqueo a las arcas públicas a través de operaciones con dividendos.

La intención inicial de Anne Brorhilker en octubre de 2014 era que sus colegas de la Oficina Anticorrupción en Madrid registrasen la sede del Banco Santander a las afueras de la capital. Sin embargo, la intervención nunca se produjo.

Brorhilker, que es fiscal en Colonia e investiga a la entidad española por su presunta participación en lo que la prensa de aquel país ha calificado como el mayor desfalco a las arcas públicas nunca sufrido por Alemania, recibió en cambio como contestación cuatro páginas con el membrete del Santander y media docena de archivos adjuntos.

Desde entonces, la carpeta de Brorhilker sobre el banco español ha ido engordando y contiene mucho más que aquella respuesta inicial. Tanto, que el pasado mes de junio comunicó formalmente a los abogados del Santander la apertura de una actuación penal contra varios de sus exempleados por participar supuestamente en una trama que, de acuerdo con las últimas estimaciones, habría estafado más de 7.000 millones de euros al fisco alemán. La sospecha de “fraude fiscal de especial gravedad” se hace extensiva a “responsables del Grupo Banco Santander” a los que no se pone nombre.

Los hechos que la Fiscalía de Colonia analiza ocurrieron entre 2007 y 2011, en su mayor parte antes de que la actual presidenta del grupo cántabro, Ana Botín, fuera nombrada consejera delegada del banco en Reino Unido (noviembre de 2010), puesto en el que permaneció hasta 2014. La Oficina Federal Central de Tributos alemana considera además que las operaciones ahora bajo su lupa eran de tal magnitud que es impensable que la matriz del banco en España no las conociera.

Según el sumario de la causa al que ha tenido acceso El Confidencial, la entidad participó en “multitud” de las llamadas operaciones cum/ex, que consistían en comprar y vender millones de acciones de compañías fundamentalmente alemanas —aunque también de otros países europeos— en tan solo unas pocas semanas, para poder así obtener certificados fiscales que permitían a la ‘banda organizada’ reclamar devoluciones de impuestos que en realidad nunca había pagado.

Estas operaciones implicaban a bancos, brókeres, intermediarios financieros y abogados especialistas en derecho tributario, y se producían en torno a la fecha de pago del dividendo por parte de compañías cotizadas. De manera coordinada, dicen los investigadores, los miembros de este grupo se repartían los papeles para generar reembolsos millonarios —en muchos casos, de varias decenas de millones de euros por solicitante en un solo año— que luego reclamaban al fisco indebidamente, a juicio de la Fiscalía y la Oficina Federal Central de Tributos alemana.

“Es un mercado donde el trabajo está muy compartimentado entre bancos, abogados, asesores fiscales, inversores, lobistas… que han actuado de manera concertada. Cada uno sabía cuál era su tarea en su respectivo campo de juego. Hablamos de una estructura compleja, extendida a muchos, muchos países. No hablamos de una persona que lo supiera todo, no hablamos de 10 personas que lo supieran todo y lo controlasen todo. Es una industria —y esto es lo alarmante y también lo peligroso— de cientos y cientos de personas”, afirma uno de los testigos clave de Brorhilker en una entrevista exclusiva con los medios alemanes ‘ARD Panorama’, Correctiv, ‘Zeit’ y ‘Zeit Online’.

En esa distribución del trabajo —que es lo que lleva a altos cargos del Ministerio de Finanzas alemán a hablar de “crimen organizado”—, Santander asumió varias tareas, tal y como se desprende de los documentos a los que ha tenido acceso este diario.

A través de Abbey National Treasury Services (ANTS), filial del británico Abbey National, adquirido por el español en 2004, el banco liquidó para la presunta trama operaciones con derivados, por las cuales, solo en la primavera de 2011, habría ingresado más de 1,1 millones de euros en concepto de comisiones.

ANTS fue contratado por uno de los miembros más destacados de la presunta trama, Salim Mohamed, para ejercer labores de bróker. En concreto, trabajaba con Steve Woodhead y Simon Burns, contra quienes se ha abierto investigación penal en Alemania porque existe la sospecha de que participaron en la planificación y desarrollo de las llamadas operaciones cum/ex con la intención de defraudar a la administración tributaria alemana, según el relato de la fiscal Brorhilker.

Tomado de EL CONFIDENCIAL/España

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