OPINIÓN

La escuela de la vida

Por: Luis Alberto Grubert Ibarra
Ejecutivo mundial de la internacional de la Educación

Proliferan los casos de corrupción entre la clase política. Cada día nos encontramos con nuevos escándalos. Prevaricación, cohecho, malversación de fondos públicos y, blanqueo de dinero….no se puede seguir así. La corrupción es el conversar de la democracia.

El abuso de poder es consustancial a la dictadura, pero la democracia es precisamente el ejercicio del poder por el pueblo en beneficio del pueblo. Cuando alguien que ha sido elegido por los ciudadanos y ciudadanas, hace un uso indebido de la confianza en él depositada comete dos delitos simultáneamente. Uno contra la ley y otro las personas que le han conferido una responsabilidad. Los ciudadanos que han elevado a esa persona a la dignidad de un cargo no se merecen ser pisoteados por ella.

La corrupción en una democracia es dañina porque corrompe el sistema.
El desprestigio de la clase política nos perjudica a todos. Porque esos políticos que delinquen salen de las votaciones democráticas. ¿a quienes hemos elegido? ¿como no hemos visto la calaña de estos individuos?

Todavía es peor el caso en que la elección recae sobre delincuentes. Me asombran los casos de personas que repiten mandatos aunque estén imputadas en delitos contra el interés público.
Alguna vez he visto a personas que son esposados hacia los juzgados o hacia la cárcel
mientras un gentío la reclaman como se fueran héroes. Me pregunto en este ejemplo, ¿que educación han tenido los que aplaude a los delincuentes ?

En este ejemplo se puede tomar por imbéciles, por seguir eligiendo a delincuentes.
Uno de los efectos nocivos de la corrupción es el pésimo que se da a la ciudadanía. De arriba abajo se produce una invitación a la desvergüenza de manera que cada uno en su nivel procura aprovecharse de los demás.”todo el que puede lo hace”.

Cada uno todo lo que puede. Porque se genera un estado de opinión que convierte en estúpido a quien no se aprovecha de la ocasión.

Otro efectos pernicioso de la situación es que nunca aparece el dinero que se ha robado. Finalmente se mete al delincuente a la cárcel por un tiempo y sale de allí a disfrutar su dinero. De modo que al final sale ganando.

Hay que poner coto a este desmadre.

Hay que cerrar la escuela de la delincuencia.

En los periódicos miramos día a día, las lecciones de los delincuentes, muchos de ellos empotrados en el establecimiento. Que es lo ¿que aprenden los niños de la escuela de la vida?¿que es lo que les enseñan estos maestros del delito?

Todo el anterior planteamiento nos muestra una perversión de la democracia: en lugar de estar los de arriba al servicio de los de abajo, resulta que los de abajo están al servicio de los de arriba. Salvo en un solo día: el de las elecciones.

Dejando claro. Se que no todos los políticos son iguales, ni todos son malos.

Poro queda claro que ha llegado el momento de decir basta, no queremos continúe la política de nuestro país, de escándalo en escándalo.

Lamentablemente, los gestores de estos escándalos, son egresados de instrucciónes de élite pero con pobre sensibilidad humana.

 

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