OPINIÓN

El laissez faire, laisser passer del gobierno soledeño

“El futuro de la humanidad está en juego, y si hay bastantes personas que se den cuenta de esto, su futuro está asegurado”. B. Russell

Por: Leonardo Reales Chacón
Doctor en derecho

La elección de Joao Herrera a la alcaldía municipal de soledad no fue el resultado de “generación espontánea”. Esta fue producto de la voluntad de un pueblo que creyó en el y le deposito su esperanza, la esperanza de miles de ellos que aspiraban no solo ver desarrollo para su municipio sino también la ruptura con su pasado político. El discurso de campaña de Herrera aparentemente recogía aquella sentencia que un (1) de abril de 1878 le advirtiera Rafael Núñez cuando este ejercía la presidencia del Congreso de la República al posesionado presidente de Colombia general Julián Trujillo, en este discurso, Núñez exclamo, “El país se promete de vos, señor, una política diferente, porque hemos llegado a un punto en que estamos confrontando este preciso dilema: “regeneración o catástrofe”.

Herrera juro asumir el gran reto y la gran responsabilidad con los soledeños de romper con el pasado político y administrativo que tanto daño le causo a su población y se comprometió llevar a soledad a convertirse en la ciudad “confiable y segura”. Pero todo ese mundo mágico vendido a los soledeños se ha ido desvaneciendo y diluyéndose como el agua entre los dedos de las manos, como lo expresara el premio Nobel de literatura, el británico Bertrand Russell, los soledeños aún esperan en aquel hombre que les ofreció “resolver los problemas del mundo con valor, esperanza y amor”.

La verdad por dura que sea termina devorando a quien no quiere aceptarla decía el periodista Plinio Apuleyo. Aquella esperanza fundada en las promesas electorales expresadas con fuerzas dictatoriales se ha ido diluyendo. Las grandes obras no se han visto y mucho menos la inversión social en el capital humano y que han terminado confundiéndose en las múltiples campañas y caminatas a las cuales hoy están acostumbrando a la población soledeño bajo el sofisma de la participación ciudadana sin resultado tangible
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Administrativamente, las ya frecuentes improvisaciones están dando su resultado La función pública, pieza fundamental de la administración en soledad ha venido siendo resquebrajada por las reiteradas decisiones administrativas que son sometidas a la rúbrica del gobernante. Estas decisiones producto de la impericia además de soslayar las ciencias jurídicas, atentan contra la dignidad humana de funcionarios que por citar unos casos teniendo garantizados ya sus derechos pensionales en forma arbitraria les han solicitado renunciar a sus cargos situación que resulta contrario a ley o por citar otro el de aquellos secretarios que presuntamente jamás renunciaron y sin haber sido declarados insubsistentes los separan del cargo bajo la tesis traída de los cabellos e inventada por sus doctos llamada “insubsistencia tacita” que horror diría el maestro del derecho administrativo Eduardo Garcia de Enterría.

Hoy cuando la administración de soledad se acerca al inicio de su tercer año y aportas de un año electoral en donde posiblemente tenga interés en participar como parte de la obligación de “amar” a la patria, los resultados de los indicadores de gestión no son nada positivo ni alentador nada de lo estructural ha cambiado. la actual administración exhibe como suya la joya de la corona con bombos y platillos, que no es otro que la continuidad del proyecto de “construcción, rehabilitación y mejoramiento de la malla vial fase I” y que siendo “franco” este proyecto viene desde el año 2015, Mientras esto sucede más de 65 barrios todavía no tienen saneamiento básico que les permita vivir con calidad de vida.

En materia de seguridad no hay nada que mostrar, las cifras hablan por sí solas Lo claro aquí es que la problemática se salió de control tanto a las autoridades como al gobierno de la soledad “segura y confiable” que ante estas evidencias y ante el reclamo de la comunidad ha preferido guardar silencio sepulcral. Poco o nada ha servido la llegada de “la altísima consejera” de seguridad traída como refuerzo desde Barranquilla al equipo de gobierno, y no la habrá en la medida en siga faltando una política publica de seguridad acompañada de gestión social.

Hace precisamente un año, celebramos en esta municipalidad el primer foro municipal de seguridad y convivencia ciudadana, evento que contó con la asistencia de las autoridades departamentales y expertos internacionales en donde se analizó la problemática y se formularon recomendaciones; en este foro la ausencia de las autoridades de ese municipio fue evidente. La gran recomendación es clara: la administración pública no se gobierna con discursos ni retórica, mucho menos con sensacionalísmos que terminan por la misma inercia siendo gaseosas y que solo arrancan aplausos y vítores, “de buenas intenciones está construido el camino que conduce al infierno” decía el obispo del silo XVI Francisco de Sales.

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