REPORTAJE

Las nuevas generaciones de nuestra sociedad lamentablemente se pierden por la falta de valores

La pérdida de interés por los valores morales es considerada por Marietta Morad, la Rectora del Colegio IDPHU en Barranquilla, como uno de los más graves problemas que afectan a las nuevas generaciones de estudiantes, hecho que según su análisis, carece de la atención de los padres de familia.

Marietta Morad, una de las más destacadas educadoras de la Región Caribe, concedió un amplio reportaje a CARDENAL NOTICIAS, en el que destacó las múltiples amenazas que se ciernen hoy sobre los jóvenes en los diferentes planteles educativos, ante lo cual solicitó el apoyo de los padres de familia y la ayuda de las autoridades.

Ella asegura que la situación es bastante critica porque hay muchísimos factores que perturban el normal desarrollo en la formación de los estudiantes y advirtió que es por ello que los jóvenes de este milenio no quieren buscar la estabilidad del trabajo ni la estabilidad del estudio.

Dijo que “para los jóvenes, experimentar es tal vez uno de los placeres más grandes, pero en medio de esa experimentación están cometiendo muchos errores y uno de los errores más grandes es experimentar las diferentes drogas y ahí pierden el rumbo” y ante esa realidad manifestó que “ellos necesitan valores; ahora más que nunca necesitan amarse y respetarse, empezando por si mismos.

Estimó que esos jóvenes necesitan ayuda, pero lamentablemente en muchos colegios no hay principios espirituales y el consumo de droga es cada día mayor, luego sostuvo que se requiere mucha vigilancia de las autoridades para controlar la venta de droga en los alrededores de los colegios.

Recordó que hay leyes que dicen que en las puertas alrededores de los colegios no puede haber ventas, pero las hay de toda clase y allí, entre frutas y golosinas, van incluidas las drogas y también advirtió que algo similar ocurre con los establecimientos que venden bebidas alcohólicas y a las autoridades parece no preocuparles esa situación.

Manifestó que es muy poco el diálogo entre los Rectores y las autoridades, “porque nunca nos han invitado para analizar esos temas, a pesar de las reclamaciones que hacen muchos colegios por el problema de microtráfico en los alrededores”.

“Nosotros controlamos la situación al interior de los colegios, pero cuando salen ya se escapa de nuestro control”, sostuvo e insistió en la necesidad de que las autoridades intervengan para ayudar a esa juventud y a los padres de familia que colaboren en la formación en valores de sus propios hijos.

A muchos padres de familia se les olvida la misión que tienen de ser padres, dijo con preocupación y agregó: “Hoy se habla de la competencia que el hijo debe tener y el éxito que debe tener el hijo, pero se les olvida que si no se desarrolla en ellos las inteligencias emocionales no van a ser exitosos en la vida. Para que sean exitosos en la vida deben tener un liderazgo, deben tener inteligencia emocional, deben trabajar en cooperación, deben tener valores para que respeten el entorno, la familia, la sociedad; entonces si a la familia no le dan la suficiente importancia es muy complicado para las instituciones tratar de enseñarles”.

Acto seguido afirmó que “a los padres solo les importan los logros académicos y si el estudiante no tiene éxito académico la culpa es del colegio, pero si tiene éxito académico y asume comportamientos inadecuados los disculpan diciendo que son cosas de pelaos y a veces no son cosas de pelaos, porque son actuaciones que riñen con la moral y las buenas costumbres y hay que ponerle freno”

Refiriéndose al tema pedagógico y a la la jornada única sostuvo que es muy buena porque mantiene a los jóvenes ocupados y permite que permanezcan en las entidades educativas y no se expongan a muchos peligros como las esquinas, donde encuentran lo que no deben encontrar o el internet donde están expuestos a cantidades peligros.

“Yo quisiera que los padres de familia entiendieran que los colegios son espacios de formación de sus hijos y que deben estar muy pendientes de ellos y muy cerca de las instituciones para ver como van los procesos de formación, aportándole a sus hijos el apoyo que requieren en valores”. “Los padres tienen que recordar los valores y eso no lo están recordando”, puntualizó.

 

 

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