GENERAL

Las víctimas de atracos no son mercancías

Por: Jairo Cala Otero
Periodista y escritor
Mundo de Palabras

Muchos de los vocablos que escuchamos y leemos a diario en los medios de comunicación colombianos suelen ser o bien «creaciones extralingüísticas» de policías (y copiados por periodistas y locutores), o bien aplicaciones mal hechas de palabras usadas en otros países, sin el mismo significado en el nuestro. Los casos abundan. Pero esta vez me referiré a uno de ellos: fleteo. Ese término lo emplean casi todos los días quienes escriben noticias policiales.

En nuestro país se dice que una persona fue víctima de «fleteo», cuando antisociales la asaltan para despojarla del dinero que, previamente, ha sacado de un banco. No cabe duda de que el uso equivocado del término se deriva de la ausencia de una consulta previa al diccionario. De hacerse así no se emplearía mal esa palabra. Dicho de modo coloquial: no se estaría MFT (miccionando fuera de la taza).

Primero, entonces, leamos las definiciones de esa palabra:

Fleteo: ‘1. En Cuba, acción de fletear, esto es, buscar clientes una prostituta’. Ciertamente, nada de eso ocurre en los bancos colombianos. Allí los antisociales buscan víctimas para robarles su dinero, no buscan damiselas para pasar ratos de placer. Y fíjese el lector que el diccionario no menciona a Colombia para darle una significación alguna a esa palabra. Es decir, aquí no significa ni lo que se cree, ni ninguno otro asunto.

Como aquella palabra procede de fletear, de donde deviene flete, el mismo libro que orienta el léxico dice que tal verbo, en Costa Rica y Nicaragua, significa «transportar carga de un lugar a otro». Una segunda acepción del verbo fletear señala que en Cuba significa, en referencia al oficio de una prostituta, «recorrer las calles en busca de clientes».

Ahora bien. Precisemos lo que es un flete:

1. Precio estipulado por el alquiler de una nave o de una parte de ella.

2. Carga de un buque.

3. En América: precio del alquiler de un medio de transporte.

4. En América: carga que se transporta por mar o por tierra.

5. En Argentina y Uruguay: caballo de montar de muy buenas cualidades.

6. En Argentina y Uruguay: vehículo que, por alquiler, transporta bultos o mercancías.

7. En Argentina: transporte de mercancías.

8. En Costa Rica, Guatemala y Venezuela: valor del traslado de mercancías en un vehículo de transporte.

9. En Cuba: cliente de una fletera (prostituta).

Si nos fijamos bien, nuestra más cercana aproximación territorial para aludir al uso del vocablo fletear es Venezuela. De allí nos vino esa imprecisión. No hay que olvidar que, como se dice popularmente, en Venezuela hay muchos colombianos; sus conexiones con su país de origen hicieron que la palabrita se colara a este territorio, pero aun así llegó distorsionada.

Luego en los medios de comunicación colombianos se insulta a las víctimas de los atracos perpetrados por los antisociales que las acechan al salir de los bancos. No es justo, ni considerado. Además de que los bandidos les quitan la plata, también policías y periodistas les quitan su dignidad de personas, pues resultan calificadas como «mercancías». Es decir, ¡las deshumanizan!

Uno cualquiera de los alegadores de siempre en estos asuntos dirá: «Esa es una metáfora». No es cierto. Primero, porque tal figura se usa para engalanar una expresión, no para denigrar de nadie; segundo, porque las metáforas tienen funcionalidad en literatura, no en las noticias cotidianas. Si el lector se fijó bien en las definiciones de flete, la que corresponde al modo venezolano se refiere al valor del traslado de mercancías «en un vehículo de transporte».

En Colombia los atracadores no transportan a sus víctimas (a sus «mercancías», según aquellos periodistas) en vehículo alguno. Simplemente, les siguen el rastro hasta su destino y allí las despojan del botín.

Es recomendable, entonces, hablar, sencillamente, de asaltos, atracos, robos o despojos a la fuerza, cuando de hacer referencia a las acciones de bandidos se trate.

mundodepalabras@gmail.com

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