OPINIÓN

Lo que la velada se llevó

“Dos cosas temo en la vida: el orden y el desorden”. Paul Valery

Por: Leonardo Reales Chacón
Doctor en Derecho.

La  administración pública y concretamente, todos aquellos entes y sujetos que la conforman y  que ejercen funciones públicas administrativas, se encuentran obligadas de manera permanente, a   sujetarse  a un singular y estricto principio de legalidad  por ende,  todos los actos y actuaciones que en ejercicio de esa función se desarrollen deben ser estrictamente ceñidas a la ley y no a la voluntad de quien la ejerce.

En la práctica, un poco más del sesenta por ciento del presupuesto público es ejecutado por medio de la figura del contrato público estatal; cuyo procedimiento no solamente se  somete a lo que establece el Estatuto  general de contratación contenido en  la Ley 80 de 1993 sino también a las reglas que orientan el presupuesto general contenidas en el Decreto 111 de 1996.

Para la ejecución de los recursos  públicos  la administración pública ademas de someterse a las reglas mencionadas, se obliga a que su voluntad administrativa sea  coherente con lo formulado en su plan de desarrollo: no podría ser legal un acto contractual   si este no se funda en los programas y acciones que  le fueron aprobadas a la administración  por las corporación pública.

Para el logro de lo anterior, la direccion  de planeacion del ente  cumple un papel importante quien por ministerio del articulo 25  numeral 7º de la ley 80 de 1993 le asiste la facultad como custodio del plan determinar si el objeto coincide con  la planeación aprobada. Preocupa la forma como se esta planeando e invirtiendo parte de los recursos del presupuesto  en el municipio de soledad.

Soledad es un municipio según los datos consignados en  su  plan de desarrollo, donde el setenta por ciento de sus habitantes no superan la media de pobreza,  donde no se cuenta con un cien por ciento de cobertura del saneamiento  básico  y al cual se le suma  la carencia de escuelas de formación y escenarios  para prácticas deportivas para sus niños y adolescentes.

Mientras esto sucede en la periferia, en el centro de la municipalidad y al estilo “don King” el gobernante  desarrolla un día de velada boxística donde  invierte según la voz de un diputado y de un funcionario del municipio más de doscientos millones de pesos  largos del presupuesto  como parte de su excentricidad y a las cuales pretenden acostumbrar al pueblo la cual  imponen a ultranza. Mientras los boxeadores recibían los golpes físicos en el cuadrilátero, otros, los deportistas y estudiantes que participan en los juegos en representación del municipio  junto a instructores  han sido noqueados y no precisamente por otros” pugilistas” esquirlándoles su presupuesto.

Según el Acuerdo No. 209 del 2016 y liquidado mediante el Decreto 560 del mismo año el presupuesto municipal para deportes ascendía  a la suma de $ 31. 455.216.629, de los cuales $1. 455.216.629 provienen del S.G.P.  y los restantes    ($30.000.000.000),provenían del recaudo del 1,5% del fondo municipal del deporte, recursos que fueron declarado nulo por el juzgado 10o administrativo de Barranquilla.

Preocupación despierta saber que  independientemente al monto que en realidad hoy se tenga para el deporte para esta vigencia este debe invertirse para lo que se proyecto y que según la realidad que sufrió los recursos del fondo de cultura, la verdad es que con lo único que cuenta el municipio es con la partida proveniente del sistema general de participación, cifra que no supera los $1.455.216.629, y que por mandato de la ley 715 del 2001 deben invertirse en los propósitos que así fueron destinados en el presupuesto municipal y no en actividades no contempladas y que aunque se presente como parte de una misión no se compadecen con las reglas específicas del sistema general .

Densos nubarrones se avizoran para los deportistas soledeños, mientras se siga pensando que el cesar del imperio nos distrae ”seguimos de fiesta en casa de Margot”.

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