OPINIÓN

Meisel en Uninorte

Por: Raimundo Alvarado

Cayó bien el nombramiento de Adolfo Meisel Roca como nuevo rector de la Universidad del Norte en reemplazo de Jesús Ferro Bayona, quien se retira después de un exitoso desempeño por 38 años en la rectoría.

Un retiro por la puerta grande y una transición amable, de alguien que llega sin hacer ruido, inusual en la vida universitaria de Barranquilla y por lo tanto digna de destacarse.

Meisel es codirector del Banco de la República y, por su edad, ya venía hablándoles a sus amigos de su retiro inminente. Es un investigador económico de carrera. Entre los primeros historiadores que hicieron escuela en el Caribe después de estudiar en universidades del exterior haciendo el relevo de los investigadores empíricos que habían escrito la historia de la ciudad y la región.

Coincidió con Gustavo Bell Lemus y Eduardo Posada Carbó a fines de los ochenta en Uninorte y, sin ponerse de acuerdo los tres, cada uno escogió una época diferente para sus trabajos. El resultado es que terminaron convertidos en referentes para un siguiente boom historiográfico desde Barranquilla, impulsado luego por la escuela de historiadores de la Universidad del Atlántico.

El ensayo ¿Por qué se disipó el dinamismo industrial de Barranquilla?, de Meisel, hizo historia en el debate académico entre los historiadores económicos hace treinta años y desde entonces la producción del nuevo rector de Uninorte ha sido avasallante. En 1997 el Banco de la República creó el Centro de Estudios Económicos (CEER) y Meisel fue trasladado desde barranquilla a Cartagena como gerente regional y director del centro. De allí pasó a la Junta Directiva del emisor hace poco.

La tarea de investigador y de director de equipo, con formación de investigadores como parte de la misión, fue posible desarrollarla con alto nivel de competencia porque las funciones gerenciales son rutinarias y bien ordenadas en el banco, dice Meisel, y es lo que todo indica que va encontrar también en Uninorte. De manera que Meisel encuentra agenda institucional en una entidad con importantes créditos académicos y administrativos pero, por su talante, llegará con agenda propia.

Su agenda es el desarrollo social o la formación de capital humano. En numerosos ensayos con su firma o como coinvestigador Meisel ha venido llamando la atención sobre la educación como el gran factor de transformación del Caribe colombiano. Ha promovido, por ejemplo, la idea de que nos concentremos en la eliminación del analfabetismo. La propuesta de crear el Fondo de Desarrollo Regional con base en dinero de las regalías, ya materializada, estaba dirigida a encontrar fuentes seguras para reducir la pobreza y entre las actividades recomendadas estuvo siempre la educación. El Compromiso Caribe, cuyo liderazgo asumió con otros hace diez años, es un texto mandato para el desarrollo humano.

En 2017 ha estado comprometido en dos procesos. Uno es hacer propuestas para que la región Caribe tenga un liderazgo más poderoso en el plano nacional sobre la base de que define las elecciones presidenciales y tiene una gran presencia en el Congreso. El otro tema es un nuevo compromiso por el desarrollo humano a partir de las necesidades fundamentales para el bienestar y el financiamiento para lograrlo. Este último se llama La Casa Grande y consiste en forjar un consenso que cuantifique las necesidades para alcanzar el progreso humano. Hay mesas de trabajo en las capitales, en un sistema de construcción parecido al Compromiso Caribe de 2007, y el encuentro final será en Santa Marta el 30 de noviembre.

Con esta agenda en marcha Meisel es llamado a la rectoría de Uninorte y asumirá en julio. Lo que se percibe, entonces, es un cambio de la universidad hacia un activismo movilizador de la región hacia los temas de liderazgo y desarrollo humano, un tanto diferente como enfoque a lo que ha sido con Ferro Bayona, mas aplicado al crecimiento sostenido y firme, con intenciones políticas pero sin activismo electoral visible. Ferro ha brindado apoyo a sus egresados y vinculados para que asuman el poder público y lo que se ve venir es que Meisel promovería un poco más la deliberación interna para favorecer el liderazgo regional como producto de la universidad. Pasar del discurso para que otros hagan a administrar los procesos de cambio es el mandato obvio del Consejo Directivo de Uninorte a su nuevo rector.

Ferro ha puesto buenos cimientos en ese proyecto. La universidad viene mostrando sobrantes económicos en sus operaciones anuales que se han venido aplicando en mejoramiento de infraestructura y dotación pero especialmente en formación de sus recursos y en abrir oportunidades a los jóvenes con capacidades mediante un sistema de apoyo de empresas que Ferro y sus colaboradores gerenciaron de manera acertada. Creada en 1966, cuando el empresariado local advirtió que requería una institución que le capacitara su fuerza laboral, Uninorte ha alcanzado un alto nivel de reconocimiento nacional y sobre esos activos cumple su misión.

Meisel inicia la transición para dirigirla en momentos en que sus actividades fluyen con la consideración generalizada de que se ha construido allí una institución que ha dado y dará buenos servicios a su entorno y al país.

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