OPINIÓN

Una nueva dinámica para el Puerto

Por José David Name
Senador de la República

Como ha ocurrido en repetidas ocasiones, el pasado 12 de diciembre el Gobierno Nacional una vez más declaró urgencia manifiesta para contratar el dragado del canal de acceso al Puerto de Barranquilla, practica que se ha vuelto costumbre ante las anticipables dificultades que se presentan en el canal debido a la sedimentación, los fenómenos naturales y la deficiente planeación de los actores a cargo de la navegabilidad del Río Magdalena.

La poca planeación y la ausencia de una draga permanente que garantice la prestación del servicio de navegación sin restricciones, han sido las principales causas del continuo estado de emergencia en el que se mantiene el puerto, situación que amenaza la productividad y competitividad, no solo del departamento sino del país en general.

Los problemas de navegabilidad que se presentan en el canal de acceso al Puerto de Barranquilla se han vuelto periódicos en razón a la falta de planificación frente a los eventos hidrológicos que caracterizan al río. De acuerdo a la Asociación de Puertos del Atlántico, Asoportuaria, las restricciones por el bajo calado en el canal de acceso al Puerto de Barranquilla, ocasionaron el desvío de 236.232 toneladas a puertos de Cartagena y Santa Marta durante el 2018, aumentando el costo de los servicios logísticos de manejo y transporte de las mercancías, generando así una profunda incertidumbre entre los usuarios del puerto.

Esta falta de garantías en la navegabilidad por el Canal del Dique nos ha restado competitividad, no solo como ciudad sino también como país costero, ya que cada vez que se anuncian restricciones por el calado, la economía local y nacional se ven gravemente afectadas. La incertidumbre representada por las emergencias ambientales y las variaciones en el movimiento de carga han socavado completamente la reputación del puerto.

Por lo anterior, es necesario devolver la confianza a los usuarios del puerto y apuntar a mantener la estabilidad en el acceso, lo cual exige acciones de fondo que permitan de manera permanente y preventiva controlar los problemas de sedimentación que se presentan en el canal de acceso y mantener su navegabilidad, siendo mucho más rentable bien sea invertir en una draga propia para la ciudad o la contratación del servicio del dragado a largo plazo (15 o 20 años), que improvisar cuatro o cinco veces al año para contratar dicho equipo, teniendo en cuenta los altos costos que genera la urgencia y las dificultades que siempre se presentan por la falta de disponibilidad de los mismos. Debemos exigir al Gobierno Nacional que cumpla con la normatividad que lo obliga a financiar la construcción, conservación y mantenimiento de las obras del canal navegable del río Magdalena en el Puerto de Barranquilla (Artículo 34, Ley 1 de 1991) y que los esfuerzos no terminen solo en cumplir lo acordado en un memorando de entendimiento cuya vigencia es de 2 años.

Como medida apremiante para atender la nueva emergencia, se contrató el funcionamiento de la draga Da Buganville de la firma Jan de Nul por un valor de $7.161 millones, que deberá remover 200.000 m3 de sedimentos en el río en un plazo de dos meses, lo que no es más que un pañito de agua tibia porque en poco tiempo requeriremos exactamente el mismo servicio debido a la constante sedimentación y al anunciado Fenómeno del Niño.

Lamentablemente tenemos un puerto que anda a media marcha, la mitad del año funciona y la otra mitad está en crisis, una realidad que debe ser cambiada precisamente ahora que después de tantos años por fin estamos mirando de frente al río.

No podemos seguir dando soluciones momentáneas y superficiales para salir del paso, tenemos en Barranquilla un Puerto que debe funcionar de manera óptima y permanente para que se aproveche todo su potencial y se convierta en un foco de desarrollo para la ciudad, compensando los años de retraso ocasionados por la falta de respuestas contundentes a esta problemática que lleva años afectándonos. En este sentido, es necesario que todos los sectores interesados participen en la gestión e implementación de soluciones, empezando con el compromiso que debe mostrar el Gobierno Nacional.

El convenio que firmaron Cormagdalena y Asoportuaria para unir esfuerzos en la gestión de recursos técnicos y económicos para el mantenimiento del canal de acceso del puerto es un paso entre los muchos que se deben dar con compromiso de parte de todos para que nuestra ciudad cuente con un canal navegable en las mejores condiciones. Tenemos que pasar del discurso a la práctica y volver realidad lo escrito y hablado. Barranquilla tiene que ser la impulsora de una nueva mentalidad portuaria, si el Puerto adquiere una nueva y mejor dinámica, ganamos todos los colombianos.

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