El economista de la Universidad del Atlántico, Especialista en Cooperación Internacional de la Universidad de San Buenaventura y director de la Fundación Foro Nacional por Colombia señaló que Gustavo Petro no la tendrá fácil con el electo presidente del Senado, Iván Name.
“Iván Name representa la oposición del Gobierno de Petro. Por eso en muchos círculos se está hablando de una derrota del gobierno Petro ya que este último prefería a alguien menos hostil que era la senadora Angélica Lozano, quien también estaba aspirando a la presidencia del Senado y que lastimosamente perdió. Yo sí creo que va a darse la concertación, pero no la va a tener fácil el gobierno. Creo que el presidente del Senado va a ser más neutral y tal vez el Gobierno haya necesitado a una persona que fuera más un aliado”, dijo Rosero, quien además es experto en formulación y ejecución de proyectos de desarrollo social e investigador en temas de democracia, desarrollo y paz.
Agregó que: “La oposición va a tener garantías y creo que no va a ser tan fácil la tramitación de las reformas. Creo que el Gobierno ha enviado unas señales interesantes sobre los proyectos de reformas, pero tenía la expectativa que iba a trabajar con Angélica y a última hora se lanzó Iván Name, rescatando todos los votos de la oposición y eso hizo que llegara a la presidencia del Congreso”
Resaltó como positivo que el presidente Gustavo Petro se haya quedado en el recinto del Congreso a escuchar las posiciones de los que representan la oposición, cosa que ocurrió por primera vez y en cumplimiento de una ley de 2018.
Pero el magíster en Historia Económica de la Universidad de Barcelona y docente universitario señaló como un error de Petro el no haber mencionado en su discurso de instalación de las sesiones, el tema de la criminalidad y la violencia que se está viviendo sobre todo en las ciudades colombianas.
SE IMPUSO EL BARRANQUILLERO
Aunque el Gobierno del presidente Gustavo Petro decidió respaldar a última hora a la senadora Angélica Lozano a la Presidencia del Senado, el barranquillero Iván Name se impuso y se convirtió en el sucesor de Alexander López este 20 de julio.
Aunque se pensaba inicialmente que el espaldarazo de la Casa de Nariño y el lobby del ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, arrojaría frutos, no ocurrió. Tampoco sirvió que Lozano obtuviera el mayor número de respaldos en la Alianza Verde y la coalición Centro Esperanza, su casa política, que reafirmó horas antes de la votación, a través de un comunicado de prensa, que ella era la ungida.
En total votaron 105 senadores, de los cuales, 54 lo hicieron por el senador Iván Name y 50 por Angélica Lozano. Un voto fue anulado porque apareció doble.
Name amasó el respaldo de los partidos políticos tradicionales que hoy están distantes al Gobierno del presidente Gustavo Petro y su escogencia se convirtió en un claro mensaje del Senado al palacio presidencial de un nuevo año legislativo marcado por la independencia.
En realidad, la elección entre Name y Lozano se convirtió en una especie de medición de fuerzas entre los partidos políticos independientes y de oposición y el Gobierno de Gustavo Petro, donde el segundo resultó derrotado.
El senador Name fue el último competidor por la Presidencia del Senado en anunciar sus intenciones políticas. Angélica Lozano e Inti Asprilla fueron los primeros en salir al ruedo y, ante las divisiones entre ambos, la tercería de Name se impuso.
Él, consciente de su fortaleza política, aprovechó su cercanía con los partidos de La U, el Conservador y una fracción del Liberal, y empezó a llamar a cada congresista. Su campaña fue sin aspavientos ni grandes anuncios. De hecho, postuló solo su nombre a la Presidencia del Senado y sus compañeros, en silencio, lo respaldaron en las urnas.


