Una manera ingeniosa se creó la docente Angely Escobar en la Institución Educativa Alberto Pumarejo de Malambo, Atlántico para que sus estudiantes no se aburran en sus clases.
Se trata de pausas activas que realiza con música “para viejos” como dicen los niños y jóvenes.
“Qué bien que la gente acoja estos cambios porque se dice que la educación se está volviendo monótona, que necesita estos aires de oxigenación para que los alumnos vayan más dispuestos a las aulas de clase”, dijo la docente de Educación Artística y hacedora del Carnaval de Barranquilla con 21 congos de premios.
“He implementado la danza como herramienta para facilitar el conocimiento puesto que las canciones encierran muchas historias que se puede aprovechar en la narración, en la lectura y en una exposición”, afirmó.
Contó la profesora que los estudiantes que bailan en la clase de Educación Artística han cambiado su forma de ver el mundo. “Ellos son producto de la pandemia. Niños que venían con tristeza a estudiar porque perdieron muchos familiares por el covid 19. Era un grupo atípico y con mis casi treinta años docencia no había recibido un grupo con esas características”, señaló.
La docente dijo que ella se encarga de motivarlos. “Para animarlos a bailar les dije que iban a salir en los desfiles del Carnaval, que los iba a mostrar para que vieran lo importante que son, que el mundo los necesitaba. Yo busco desempolvar esa alegría propia de los niños del Caribe”, dijo.
Explicó que el grupo se llama “Bailando para recordar”. “Cuando yo llegué al colegio con mi licenciatura en educación artística, noté que los niños llamaban a estos ritmos Música de Viejos. Entonces me di a la tarea de mostrársela y que la sintieran bailándola y diciéndoles lo importante que era porque con esta música se remueve fibras y con ella se enamoraron nuestros abuelos, padres y tíos”, indicó.
“Los niños se gozan la música en las presentaciones de Carnaval, pero también en el aula y en los concursos de danza intercolegiales. No sé si es por el alma de rumbero o porque por sus venas les corre la música, pero son felices”, señaló.
Explicó que la metodología de trabajo es sencilla. “Primero les presento la canción, luego la bailo como si estuviera enamorándolos y por último nos vamos a la tarima a hacer las figuras y la coreografía y ver cómo va a quedar el trabajo. Eso les gusta mucho”.
Ahora los niños y jóvenes de la Institución Educativa Alberto Pumarejo de Malambo son expertos en danza y les encanta presentarse a los concursos intercolegiales y en el Carnaval de Barranquilla, pero también se la gozan en el aula porque cada día aprenden a bailar “la Música de Viejos”.


