Roger López Martínez, integrante del Ejército de Francia ama su tierra barranquillera y espera con ansiedad que se pensione en el país europeo, después de trabajar 22 años, para regresar a la capital del Atlántico, donde le espera su familia.
López es un hombre sencillo que tiene una historia de vida digna que relatar: Siendo niño, vivía en el populoso barrio de Las Palmas de Barranquilla y se dedicaba a cantar en los buses para ayudar económicamente a su familia sin descuidar sus estudios que adelantaba en un colegio público.
El barranquillero que vive en la ciudad de Marselle, al sur de Francia, dijo que “mi padre nos alentó diciéndonos que debíamos ser útiles en la vida. En el año 2001 me fui a España y tocaba instrumentos musicales en los metros de Madrid con otros colombianos. De ahí me llegó la información de que la Legión Extranjera de Francia recibía a personas de otros países. Yo llegué a la embajada y me dijeron que estaban necesitando músicos, me presenté e hice los exámenes y fui admitido porque era músico. Llevo 22 años en la institución y pronto me voy a pensionar”.
López Martínez reconoció que la familia y la música le han hecho olvidar las guerras que ha debido presenciar en estos 22 años. “Al año y medio de estar en el Ejército de Francia me tocó ir a Costa de Marfil, estuve en Emiratos Árabes, en Afganistán, en el centro de África por mencionar algunos. Tuve que combatir representando a Francia en la Legión Extranjera, pero la música me ayudó mucho y lo mismo mis hijas a las que tanto amo y quienes son mi norte a pesar de todo lo que se presente. Además, me tuve que acompañar con psicólogos y con mi ex compañera”, afirmó.
Con respecto al idioma, también reconoció que fue bastante difícil porque en los primeros cuatro meses de estadía en la Legión Extranjera de Francia tuvo que aprender 500 frases que conforma el idioma técnico militar. “Con mis hijas aprendí a mejorar el idioma”, señaló.
En torno a las guerras, el barranquillero tiene una opinión. “Las guerras no son buenas. Son estupideces que cometen el ser humano. La única guerra buena es aquella que no se hace”, afirmó.


