En este nuevo mundo virtual, ahora con elementos informáticos, la musa se suele inspirar.
Es que desde que el hombre pisó la luna y continúa descubriendo más estrellas, la inspiración también la ha apartado de tantas cosas naturales y bellas. Dejó de buscar en el fondo del mar los aretes que supuestamente había guardado y que le faltaban a la luna, para tal vez regalar a su deseada amada, como su mayor fortuna.
Hasta con el mar, el hombre romántico solía conversar, cuando le decía, que élla lo tenía inmerso en sus recuerdos, y que aún lo quería, pero sin decirle si podía regresar.
Con las flores, a la mujer se acostumbraba a comparar, por su hermosura de colores y la fragancia ideal. Aunque en estos tiempos hasta muchas flores son artesanales, para que puedan perdurar, porque con las naturales, el amor dura hasta que la flor se ha de marchitar.
Como dijera Lucho Torres en un cuento popular: “más dura una recarga de Tigo en un celular”.
Aquellos mensajes en papelitos perfumados, pintados con ositos y corazoncitos dejaron de circular. Como también aquéllos cachitos de cabellos, desprendidos con frenesí, guardados entre los cuadernos, no más porque sí, para un romántico momento nunca olvidar.
Es que ni pañuelos hoy en día los jóvenes quieren usar, porque pareciera que ya ni el amor quisieran sudar. Aquel pañuelo que secaba el sudor que transpiraba el corazón por su palpitar, cuando con la pareja ideal se lograba bailar.
El poeta guardaba en baúles sus sentimientos secretos, escritos en libretas amarillentas, con la mejor caligrafía que se esmeraba en aplicar. Hoy se escriben en celulares y se guardan en unas supuestas nubes, sin saber de que manera otros las pudieran vulnerar, y burlarse del romanticismo que aún es posible encontrar, pero de manera residual.
Hasta el amor parece virtual y se puede simular con inteligencia artificial; en la que el corazón no existe, u ocupa otro lugar; porque ya no circula sangre buena por las venas que lo hagan bombear.
Ahora son pulsaciones energéticas que por diferentes circuitos, a otro tipo de cerebro han de estimular.
“El amor y el interés se fueron al campo un día y más pudo el interés que el amor que le tenía”; es una expresión coloquial, que diferentes connotaciones tendria.
Parece que, aquella definición escolástica de que, “el amor es la benevolencia desinteresada de una persona hacia otra”, esta condenada a desaparecer.
Depronto más bien, se podría entender, que “el amor y el interés van cogidos de la mano, para un mismo apetito satisfacer. Unidos por un mismo objetivo para juntos igualmente crecer”.
Pero hay un apetito que en condición, aún de humanos, no se puede desconocer, y que al amor también le resta las ganas de proceder.
Ahora recuerdo y comprendo la expresión de la vieja Juana:
” Es que, cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana “
Entonces, en estos tiempos de efervescencia y calor, hay que estar seguro de cuál es la dieta que le corresponde al alma, si es que a ésta, el carácter aún no se le ha robotizado, para el alimento adecuado ingerirlo con calma.
Yo soy el que soy, que con el mismo corazón “aún nuevo”, he envejecido; pero en un ambiente extraño que me hace sentir confundido, tratando de ponerme a la altura de las circunstancias, pero realmente, se me hace muy jodido.
No sé, si sea una virtud llegar a viejo, en un mundo tan complejo e incomprendido; donde en vez de envidiar a los vivos, se envidie mejor a los que ya se han ido.
Pero la vida es bonita, y hay que tratar de vivirla lo mejor, en función del amor.
La vida también produce melancolías, que hay que superar cada día, imprimiéndole el color y el sabor, que proporcione la alegría, como lo hacía la madre mía.
¡Oh! Cuanto te extraño Maye mía.


