Los dueños de casetas y restaurantes del sector turístico de Puerto Velero, en Tubará, Atlántico, vivieron momentos de pánico ayer lunes al mediodía por el paso de un vendaval que dejó millonarias pérdidas económicas.
Uno de estos caseteros, Carlos Charris, relató que los caseteros piden urgente ayuda de la Gobernación del Atlántico porque lo perdieron todo.
“En estos momentos tenemos 30 restaurantes, de los cuales 27 resultaron afectados. Las afectaciones fueron en un 80 por ciento en los techos, kioscos, sillas y mesas que volaron por la fuerza de los vientos. En los 50 años que tengo de trabajar a orillas de la playa nunca había visto un ventarrón tan fuerte. Fue algo tenebroso. Nunca lo había vivido. Yo he vivido diez ventarrones, pero este ha sido el más fuerte”, afirmó el comerciante.
Agregó que: “El sol estaba caliente y de un momento a otro se vinieron dos vientos fríos y se chocaron. Un negocio que estaba cerrado, la brisa le reventó el techo y las sillas volaron. Eso fue algo sorprendente”.
Con respecto a la ayuda recibida, Charris indicó que en el lugar del desastre estuvieron los bomberos de Tubará y los afectados dialogaron con el secretario de Gobierno municipal, quien está haciendo la gestión de una ayuda con la Oficina de Prevención y Desastre Departamental. “Estamos esperando que vengan los funcionarios de la Gobernación y los de la Secretaría de Turismo así como los de la Oficina Departamental de Gestión de Desastres porque la destrucción fue masiva y perdimos lo que hemos trabajado en toda la vida”, afirmó.


