“Votar en blanco es botarlo es uno de los mitos que se han construido poque el voto en blanco debe contabilizarse como válido ya que es una forma de expresar nuestra simpatía o antipatía al momento de materializar ese derecho de participar en el ejercicio democrático”.
La explicación la hizo el docente Carlos Guzmán, quien señaló que en el parágrafo primero del artículo 258 de la Constitución Política de Colombia dice que, si el voto en blanco llegase a superar la mitad más uno de los votos válidos en la elección, esta se repetiría. “Repetir la elección para cargos de corporaciones públicas o de alcalde o gobernador implica la repetición de una elección y por lo tanto la no participación de aquellos candidatos que se presentaron y que produjeron la insatisfacción ciudadana”, explicó.
Indicó que “votar en blanco no es botarlo, es expresar una preferencia en el sentido de que ninguno de los candidatos satisface a los ciudadanos. Se trata de una alternativa de elección que tienen los ciudadanos y que tiene un doble valor. El primero señala que debe contabilizarse como un voto válido. No así ocurre con las tarjetas no marcadas o nulas y en segundo lugar tiene un valor político que lo determina la repetición de la elección”.
Por último, el docente citó una sentencia de la Corte Constitucional del año de 2011 que dice que “el voto en blanco es una expresión política de disentimiento, de abstención o de inconformidad que tiene efectos políticos que es repetir la elección”.


