Con excelente logística, una gran organización y atención, la empresa barranquillera de la familia Navarro, le entregó diariamente a la organización de los Juegos Panamericanos 18.000 porciones de alimentos entre desayunos, almuerzos y cenas a 6.000 personas autorizadas para estas justas.
El menú, que es dirigido por siete chefs colombianos y tres chilenos, estuvo dividido así: Sabores del Mundo, Cocina Chilena, Sabores de América y Comidas Rápidas, según explicó Fabián Navarro, hijo de los fundadores del restaurante y quien dirigió todos los procesos.
Explicó que el 85 por ciento del personal de apoyo y cocina fue chileno y el 15 restante, colombiano.
La Vianda ha ganado su espacio desde los Juegos Panamericanos de Lima 2019, recientemente estuvo al frente de la cocina de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de El Salvador y hay planes para vincularse en territorio europeo.
Los comensales disfrutaron de un menú muy surtido y un comedor cubierto por una carpa de 6.600 metros cuadrados, que funciona 22 horas al día y que está preparado para recibir a 4.400 deportistas. Además, contiene cerca de dos mil mesas y distintas estaciones de comida, con gastronomía chilena y del mundo.
“Nos preparamos para atender los juegos panamericanos y poner el sazón barranquillero. Y estamos orgullosos de los resultados”, expresó Fabián Navarro, gerente de La Vianda.
“Fueron nuestros séptimos juegos. Estuvimos en Barranquilla y también en Valledupar, el año pasado, donde conocimos a la delegación de El Salvador y donde nos invitaron a Chile”, agregó.
Uno de los días más esperados por la organización fue cuando llegaron los 4.400 atletas a la Villa Panamericana.
El 27 de octubre ocurrió ese hito y el comedor de atletas se preparó, ajustando esa jornada, en la que se entregaron más de 20.000 raciones.
Se dice que comer en la Villa es un lujo, que la variedad y lo fresco priman en las estaciones ‘Como en casa’, ‘Sabores de América’ y ‘Lo mejor de Chile’. Los participantes de Santiago 2023 tuvieron la opción de elegir lo que deseaban comer, por ejemplo, carnes, carbohidratos, ensaladas y frutas.
Una de las novedades de este comedor fue que no se entregaban preparaciones fritas y que había puntos de reciclaje tanto en el comedor de atletas como en el de staff.
En la Villa, además del comedor, se construyó el centro de transporte, el centro de bienvenida, la lavandería, una comisaría de carabineros, entre otras instalaciones para que los atletas tuvieran su mejor estadía. También estuvieron dispuestas las áreas verdes, los equipamientos deportivos y los paseos peatonales.
Los departamentos se transformaron en viviendas sociales para 1.355 familias, uno de los grandes legados de la cita continental junto con la nueva infraestructura deportiva para el país.


