La experta en temas de violencia y género, Olga Salas señaló que el acoso es el primer paso para un abuso sexual.
Lo anterior lo señaló al conocerse que el futbolista Teófilo Gutiérrez fue sancionado por la División Mayor del Fútbol Colombiano por haber cometido un reprochable acto contra una mujer en el partido del pasado sábado entre Deportes Tolima y Cali en el estadio Manuel Murillo Toro de Ibagué, por la tercera fecha de los cuadrangulares semifinales de la Liga-II.
El jugador del conjunto caleño, según el informe del ente que rige el balompié colombiano, le habría “tocado la nalga” en dos oportunidades a una mujer de la logística del estadio en el entretiempo del juego.
“Sancionar al señor Teófilo Antonio Gutiérrez Roncancio, del Deportivo Cali, con una suspensión de cuatro fechas y una multa de un millón cincuenta mil pesos (1’.050.000) por incurrir en la infracción descrita en el literal g del artículo 63 del CDU de la FCF, por la conducta ocurrida en el partido disputado por la tercera fecha de las cuadrangulares semifinales contra Deportes Tolima”, manifestó la Dimayor.
La experta afirmó que “en cualquier tipo de escenario donde ocurren ese tipo de situaciones, eso está tipificado como un acoso, que hace parte de una cultura machista en la que las mujeres no nos sentimos seguras y donde no se nos permite el goce y el disfrute de nuestras libertades. Es un tema recurrente que se tiene justificado dependiendo del protagonista”.
Al explicar que el tema se ha naturalizado, la investigadora social señaló que “en el ámbito deportivo, la violencia basada en genera se ha aceptado como algo normal. Miramos como entrenadoras y entrenadores traspasan el consentimiento del atleta para tocarles sus partes. Entonces una nalgada, un abrazo, el toque de la entrepierna se justifica con el pretexto de que hace parte de una dinámica deportiva. Todo eso se ha venido sustentando dentro de los mismos casos denunciados por las víctimas. El acoso es el primer paso para un abuso sexual porque primero viene el tocamiento físico, pero después se va escalonando e intensificando la práctica”.
Indicó que “nadie tiene el derecho de transgredir el cuerpo de una persona sin la autorización de esta, independientemente de cómo vaya vestida o no la persona porque muchas veces se dice que la mujer provocó al agresor por la manera como iba vestida. El tema es que se justifica una situación que realmente no debe ser. Nuestro comportamiento como deportista debe ser responsable porque somos referentes para los niños y niñas atletas y debemos dar buenos ejemplos”.
Por último, Olga Salas explicó que cuando hay abuso sexual, también se manifiesta el abuso de poder en contra de las mujeres. “El estatus de dirigente y deportista, así como de entrenador permite abusar en ese ejercicio y se naturaliza. Desafortunadamente las víctimas siempre están en desventaja porque en esta cultura machista termínanos siendo responsable de que nos ocurran este tipo de hecho”.


