Una organización sin ánimo de lucro trabaja en Barranquilla y el municipio de Soledad por el bienestar de los hijos de personas privadas de la libertad.
Se trata de la fundación Mefusa, que comenzó a trabajar desde el año 2010, con la finalidad de brindar oportunidades y mejorar las condiciones socioeconómicas de personas en estado de extrema vulnerabilidad, a través de programas de intervención social.
“Hemos construido durante estos años una red de solidaridad con empresas y personas naturales que permiten la labor de la Fundación Mefusa. Nuestras alianzas permiten un impacto significativo y duradero en la población de intervención”, dijo su directora Sandra Radas.
Los objetivos de la organización son varias: contribuir a la consecución de la paz, fortalecer la democracia participativa, velar por los derechos humanos, fomentar el desarrollo social mediante modelos alternativos que le permiten a la comunidad mejorar su calidad de vida y fomentar conocimientos científicos y tecnológicos para el mejoramiento de calidad de vida.
Son tres las líneas estratégicas que promueve la organización no gubernamental: la educativa, la de medio ambiental y la de desarrollo comunitario.
La línea educativa se desarrolla mediante las becas Mefusa. “Las becas están disponibles para niñas, niños adolescentes y jóvenes que no cuentan con la posibilidad de acceder a un sistema educativo y cuyos padres han sido condenados por la justicia colombiana”, dijo la directora de la entidad.
Agregó que: “Estas becas se otorgan durante todo el periodo estudiantil, desde los 5 años que asisten al jardín de infantes hasta carreras técnicas, tecnológicas o profesionales, recibiendo hasta el pago del 100% en matrículas y mensualidades escolares. Los niños reciben estímulos escolares, kits escolares, textos escolares, uniformes escolares, auxilio de transportes escolar y bono de lonchera o comedor estudiantil.
Con respecto al área estratégica de protección al medio ambiente, los programas de la fundación están enfocados en fomentar en las personas las buenas prácticas ambientales, ejecutar actividades y definir controles para el buen uso de los recursos.
Y el desarrollo comunitario busca crear sinergias positivas entre la protección social no contributiva, la inclusión laboral y los principios del trabajo decente para superar la pobreza y reducir la desigualdad.


