La crisis ambiental en el sur del Atlántico cada vez se agudiza por el fenómeno de El Niño. La sequía y las fuertes oleadas de calor han generado que el río Magdalena descienda entre 12 y 15 centímetros diarios en dicha área del Atlántico.
La información la entregó la alcaldesa de Campo de la Cruz, Vanessa Torres, quien le pidió urgente apoyo a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, UNGRD.
Como si la situación no fuera grave, ayer, una fuerte brisa destechó 35 viviendas en el mencionado municipio.
A la altura de la estación San Pedrito, en jurisdicción del municipio de Suan, el nivel del río Magdalena se encuentra en 1.71 metros de acuerdo con los reportes de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), mientras que el embalse del Guájaro se ubica en 3.37 metros.
La preocupación ronda alrededor de la tendencia a la baja que se extendería por varias semanas, lo que pone en jaque el funcionamiento de los distritos de riego, según el reporte de varios campesinos. Agregaron que esto también genera afectaciones en la seguridad alimentaria debido al “estancamiento” que podrían tener sus cultivos.
“Los municipios del sur del Atlántico están pasando muchas dificultades. Estábamos muy preocupados por el descenso tan rápido de los niveles del río Magdalena y ya hemos hecho todo lo que nos corresponde. Los trabajos los estamos haciendo y ahí vamos poco a poco solucionando el tema, pero los niveles del río están bajando bastante rápido. Solo estamos rogando a Dios para que llueva en el interior del país para que no se nos seque la bocatoma del acueducto”, dijo la mandataria de Campo de la Cruz.
Sobre las lluvias, la alcaldesa dijo que: “fue muy poco. Lo que si se produjo fue un ventarrón que destechó 35 viviendas en el municipio y se cayó una vivienda. Estamos tratando de solucionar todos los problemas que nos trae la naturaleza. Yo solicité la ayuda de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, UNGRD y estamos esperando respuesta”.
Por último, señaló que la familia que perdieron la vivienda por las fuertes brisas durmió con unos vecinos, pero la meta es buscarle una solución definitiva.


