La temporada seca, resultado del Fenómeno de El Niño, deja secuelas devastadoras en el sector ganadero de la región Caribe y el Atlántico no es ajeno a este fenómeno. En el departamento se registra la muerte de reses por hambre, sed y por las altas temperaturas.
Los líderes del sur del Atlántico aseguraron que se les están muriendo las reses por falta de pasto y lanzaron un S.O.S. al gobernador Eduardo Verano de la Rosa. “El agua potable llega por horas a nuestras casas, pero necesitamos urgente apoyo para salvar nuestros animales”, dijeron.
El bajo nivel de los ríos y la sequedad de los pastizales han impedido que el ganado se alimente e hidrate adecuadamente.
A pesar de las medidas de emergencia adoptadas, nada ha sido suficiente para frenar la grave afectación de reses que mueren, debido a las condiciones naturales provocadas por la intensa temporada seca.
Uno de los ganaderos expresó la gran preocupación entre el gremio, ya que aún quedan varios meses de ausencia de lluvias. “Consideramos que, si el panorama no cambia, al llegar el final del mes de marzo vamos a tener muchos problemas económicos”, advirtió.
Además de la escasez de pasto, los precios del maíz para ganado están en aumento. “Estamos pasando de un silo de maíz que costaba en el mes de diciembre 260.000 pesos a alrededor de 500.000 pesos la tonelada”.
Por su parte el director ejecutivo de Asoganorte, Jorge Rodríguez, señaló que lo mismo está sucediendo con los precios de los concentrados, lo que afecta a los ganaderos que tendrán dificultades para alimentar al ganado. Esta situación, junto con el aumento del verano, contribuye a la disminución de la producción ganadera.
Como consecuencia de la sequía, también se está afectando la producción de alimentos, con una disminución del 35 % en la producción de leche, que se estima aumentará a más del 50 % en marzo.
La producción de carne también se reduce, afectando el estado corporal de las vacas y retrasando los partos.
Los Comités Municipales de Ganaderos demandan acciones por parte del Estado para minimizar las pérdidas y cumplir con sus obligaciones con la banca nacional e internacional.
En los municipios del sur y suroccidente del departamento, se vive el mismo fenómeno debido al efecto del Niño, secando fuentes hídricas que alimentan al Atlántico agrario.
“Ahora, por culpa de los estragos de este fenómeno, no se puede vender una res, porque nadie quiere dar lo que efectivamente vale, y eso es algo que nos está perjudicando”, expresó el director ejecutivo de Asoganorte, Jorge Rodríguez.


