Como un secreto. Así se dio la reunión entre el presidente Gustavo Petro y la fiscal general (e) Martha Mancera. El encuentro se produjo el pasado 6 de marzo en la casa del ministro de Justicia Néstor Osuna. Un día antes de la votación a fiscal en la Corte Suprema de Justicia. Pero, ¿por qué fue una reunión oculta?
“Los temas que se tratan tienen que ver, por supuesto, con la situación en que la Fiscalía debe responder por el proceso de paz. Sobre todo, con las solicitudes que se le hacen”, dijo Mancera este viernes 15 de marzo cuando se le preguntó sobre el encuentro.
Ante la pregunta de una periodista en la rueda de prensa sobre si en el encuentro se habló de los presuntos nexos del narcotráfico con la Fiscalía. Refiriéndose al caso de Francisco “Pacho Malo”, un exagente del CTI de Buenaventura vinculado con actividades delictivas asociadas al narcotráfico, la funcionaria indicó que “el tema fue totalmente distinto. Tiene que ver con lo que hemos denominado la paz en el punto del estatus político. No me puedo referir a ese tema porque tiene que ver con la vinculación de la policía judicial, nacional y fiscales y sobre ese tema no se tocó”, respondió la fiscal encargada.
Esa inusual agrupación de fuerzas de seguridad, compuesta por vehículos blindados, motocicletas, y personal armado, generó expectación entre los habitantes de una zona ya habituada a la presencia de escoltas.
La sorpresa entre los vecinos se intensificó al observar la llegada simultánea de altos funcionarios del Estado colombiano. La cita, que incluyó al mandatario nacional y a la directora de Dapre, Laura Sarabia, así como a la fiscal encargada Martha Mancera y el vicefiscal Hernando Toro, suscitó interrogantes debido a las recientes tensiones públicas entre Mancera y Petro. Los desencuentros entre ambos surgieron tras acusaciones mutuas relacionadas con supuestos vínculos de Francisco Martínez Ardila, conocido como Pacho Malo, con el narcotráfico en Buenaventura.
La fiscal Mancera había responsabilizado al presidente por cualquier percance que pudiera sufrir, mientras que Petro la había señalado como colaboradora de intereses mafiosos por no investigar a Martínez Ardila.
Según informó la revista Cambio, la reunión ocurrió lejos de los focos mediáticos y en vísperas de una importante votación de la Corte Suprema de Justicia. Se mantuvo en estricta confidencialidad, evitando la habitual cobertura por parte de la prensa. Durante esta cita, que duró aproximadamente cuarenta minutos, ambos discutieron asuntos críticos de la Fiscalía y la justicia en el país.
Este evento ocurre en un momento tensión política y social, marcado por la división de opiniones respecto al liderazgo de Mancera en la Fiscalía.
Por un lado, algunos sectores la acusan de ceder ante presiones de grupos criminales, mientras que otros argumentan que existe un intento por parte del Ejecutivo de removerla para favorecer intereses particulares, incluyendo la supuesta protección hacia cercanos al presidente. A su vez, el presidente ha defendido públicamente su posición, asegurando no ser indiferente a las implicaciones de su decisión sobre el futuro de la Fiscalía.
“La iniciativa había venido del vicefiscal”, fue uno de los detalles que salió a luz gracias a la cobertura periodística, poniendo de manifiesto la discreción y el interés por entablar este tipo de conversaciones en instancias de máxima relevancia.
Un día después de la reunión entre el presidente Petro y la fiscal Mancera, se precipitaron eventos significativos en la Corte Suprema de Justicia. En una votación, Luz Adriana Camargo recibió trece votos, dejando a Amelia Pérez con apenas cuatro. Esto llevó al tribunal a convocar una sala plena extraordinaria para el martes siguiente, una decisión interpretada como una señal clara de la intención de no prolongar los plazos de este proceso.


