Otro tema más en Colombia, nuestro país colmado de gente inteligente, pero en gran medida incoherente e inconsecuente y generalmente con actitudes imprudentes. Y como ya es costumbre, la nota caliente, la pone casi siempre, el mismo presidente.
Es que, ya no puede con las orejas, y ahora otro arete más hay que colgarle al mapa de calamidades, como adorno pendiente, ante tantas quejas de la sociedad cargada de complejidades, y por la temperatura de sus condiciones sociopoliticas inclementes.
Se percibe un ambiente maloliente, que hasta en el mismo congreso ha provocado, que algo alterado, también su presidente, pelara un tanto furioso, sus afilados dientes.
Ciento cuatro años pasaron, para con setenta y
cuatro reformas después de la primera constitución, ésta se cambiara por la que desde 1991, se estableció en nuestra querida nación.
Entonces era justo y necesario, para tratar de solucionar los problemas sociopoliticos y económicos, que en nuestro país se presentaban a diario.
Pero pareciera que las medicinas escogidas para curar semejante enfermedad, no eran suficientes, para el país como paciente doliente poder mejorar.
El pais desde muy pequeño, como que sus padres, los de la misma patria, no lo supieron bien cuidar, y realmente por falta de una adecuada higiene social, su organismo de parásitos se pudo inundar, porque al parecer, los vermifugos, aún no se habían logrado inventar.
Con la constitución de Rafael Nuñez, como remedio purgante, muchos gusanos y lombrices se lograron expulsar. Pero entre las lombrices había una que llaman la “tenia” o solitaria, que el
cuerpo le podían despedazar y expulsar; pero adentro quedaba su cabeza, con la que se reproducía, para el organismo nuevamente volver a mortificar.
El niño seguía creciendo flaco y barrigón, por lo que inventaron el “pipelón”. Ya de hombrecito, y de aventuras por las calles, otros parásitos adquirió, por lo que el dulce “lombrizalle” como antiparasitario se inventó.
Antes, en épocas de bárbaras naciones, por dichos purgantes, algunos parásitos como las lombrices, físicamente se podían ver escapar; hasta con cierta rebeldía porque el organismo no querían abandonar; y tocaba con las manos ayudarlas a retirar.
Hoy los purgantes son más nobles, por lo que fácilmente no se puede asegurar, que todos los parásitos se logren expulsar, o si muchos escondidos en los intestinos de la nación, se pueden esconder y su salud burlar.
Pero la experiencia ha demostrado que, para la
salud mejorar, es conveniente alguna medicina “reconstituyente” tomar, para el organismo reforzar, y con análisis específicos investigar, que tipos de bacterias además, se hacen necesario identificar y evitar que puedan prosperar.
Una nueva constitución como “reconstituyente” para el organismo del país, depronto en estos momentos no sería lo ideal, aunque la revisión de algunos artículos no sería del todo mal.
El problema es que, el “laboratorio” que aparentemente el producto quiere comercializar, no inspira confianza, por no tener certificación de calidad, y que depronto pudiera ser más grave el remedio que la enfermedad, que políticamente se pretende curar.
Es que hay evidencias de que, ese mismo remedio por algunos vecinos ya ha sido tomado y otros daños colaterales más graves, a sus organismos les ha causado.
Entonces, una junta médica legalmente
especializada, ante el congreso debe sustentar, los beneficios que algunos científicos interesados creen haber encontrado, explicando las bondades del nuevo producto y el procedimiento para ser usado, que definitivamente pudiera acabar con los parásitos y bacterias que, supuestamente amenazan con seguir debilitando el organismo social del estado.
Mente sana en cuerpo sano, es lo que necesita el país, para tantas calamidades superar. El amor en armonía con todo, es la clave para la paz y la felicidad poder alcanzar.
Ahora recuerdo el eslogan de un comercial que antaño solía escuchar:
“Estudios científicos demuestran que, no es el corazón el que regula el amor sino el hígado; por lo que, un hígado aliviado es amor asegurado”. Entonces, “Sal de Viada Lister” han recomendado.
Lo anterior me pone a pensar en la soberbia y
agresividad, conque los “padres de la patria”, tratan de consensuar, para defender los intereses de nuestra sociedad.
Especialmente el señor presidente, que supuestamente la vida está interesado en potenciar.
Es que un hígado enfermo puede generar alucinaciones, afectar la memoria y hasta cambios de la personalidad.
Nuestro país no necesita otra constituyente, lo que necesita es un buen “reconstituyente”, como suplemento vitamínico que organice la salud mental de sus dirigentes, para que sean más inteligentes y puedan resolver con altura las necesidades de toda su gente.
Pienso que la constitución del 91, aún vigente, y relativamente reciente; es suficiente para encontrar los caminos de los objetivos comunes en cordialidad, pero con armonía por medio de la institucionalidad. Lo que se necesita es una verdadera voluntad política sin egoísmos ni mezquindad.
Pretender elaborar otra constitución, implicaría un importante tiempo de gestión, y además un factor o sofisma de distracción, que alejaría todavía más al presidente, para atender las necesidades prioritarias de su administración.
Peor aún, si no se tiene bien clara la causa de lo que se pretende reformar y la forma para lo pretendido, poder lograr.
Este gobierno que para muchos pareció interesentante, por sus propuestas de cambio expectantes, con las que todas y todos, íbamos a salir adelante, más bien ha sido un fiasco frustrante y estresante, que ya está agotando en el pueblo su capacidad de aguante.
Ahora terminando éste cuento me acabo de enterar que, “otra vaca loca”, el presidente Petro, como en fiesta de corraleja, se ha interesado en mantear. Es la vaca que los antioqueños se han dispuesto alimentar, para con ella terminar los proyectos, que al parecer su gobierno no le importa continuar.
Ya está bueno de tanto pelear e improvisar, es hora de atender los compromisos en orden de prioridad, con la certeza o probabilidad de poderlos alcanzar.
¡ Dios mío…hasta cuándo tanta desidia desarmonía y antipatía ! exclamó con angustia una campesina, buscando en la cocina, qué habría, para la comida del día.
¡ Cuando San Juan agache el dedo !… su marido le ha contestado, sujetando fuertemente su arado y luciendo agotado por lo duro que ha trabajado, esperando el cambio anhelado.


