“Podemos quedar en el peor de los mundos, pagando peajes ante la posible liquidación del proyecto de la Autopista del caribe”, advirtió el presidente del Comité Intergremial del Atlántico, Efraín Cepeda Tarud.
El dirigente empresarial pidió al Ministerio de Transporte reconsiderar su reciente anuncio y salvar el megaproyecto que conecta a los departamentos del Atlántico y Bolívar.
“Hace un mes el ministro del Transporte anunció la posible liquidación del proyecto. Siguen los peajes, que pueden ser invertidos en la vía o no. No necesariamente serán invertidos en la vía. Quedamos en el peor de los dos mundos: pagando peajes y con una vía deteriorada. Sumándole a eso una muy segura demanda que le tocará pagar al Estado colombiano, por eso el llamado que hacemos desde los gremios de Atlántico y Bolívar”, dijo el dirigente gremial.
Señaló que, por eso, los dos gremios presentaron dos propuestas al Gobierno Nacional.
La primera es echar para atrás el incremento del 150% de la sobretasa que se recauda en todos los peajes del país, la cual es manejada por el INVÍAS y va destinada al Fondo de Seguridad Vial (FOSEVI) y específicamente a financiar el Programa de Seguridad en Carreteras Nacionales. Esta sobretasa estaba en 200 pesos, pero a partir del 16 de enero de 2024 subió a 500 pesos.
La segunda propuesta es fijar una tarifa diferencial unificada de 1.800 pesos, más la sobretasa del Fondo de Seguridad Vial (FOSEVI) en las 6 estaciones de peaje de Ruta Caribe 2 para usuarios permanentes o frecuentes de esta vía. “Con esta propuesta estaríamos buscando un equilibrio entre lo que puede pagar la comunidad y lo que le tocaría al concesionario porque estas son vías que requieren de recursos para mantener y construir nuevas vías”.
Efraín Cepeda señaló que el megaproyecto conecta a 15 municipios de los departamentos del Atlántico y Bolívar. “Es una vía que ha permitido el desarrollo industrial y agrícola en nuestro departamento”.
Expresó que en la zona de influencia de este corredor de carga está el Distrito de Riego de Repelón con 2.600 hectáreas sembradas de limón, palma, y plátano con ventas anuales proyectadas de $86 mil millones por 25 años y la generación de 2.600 empleos directos e indirectos, beneficiando a pequeños agricultores. El potencial de este desarrollo puede llevar a duplicar el área sembrada.


