La frase “el Niágara en bicicleta”, es una expresión, utilizada para describir un momento en el que se intenta superar o atravesar una difícil situación.
“Un momento”, generalmente se considera un período de tiempo más o menos largo, que se singulariza por cualquier circunstancia; pero en la guajira el aspecto del agua entre otras necesidades más, es un momento al parecer indefinido, que no se sabe con precisión cuándo comenzó ni cuándo terminará.
Mi cuenta particular, parte desde hace algo más de seis décadas, cuando presenciaba en vivo y en directo el estilo de vida de los guayu, y ver hoy como en nada significativo sus padeceres han cambiado; realmente me erizan la piel, y producen ira el verlos burlados, por todos los gobiernos que han pasado.
Recuerdo de infancia, cuando por unos nativos, un poco más civilizados, yo era especialmente cuidado, mientras mi madre abriendo trochas, en Venezuela buscaba un destino deseado; mejor que, en el que nuestro país entonces le fuera ofertado.
Era familiar en el paisaje, ver las indias soportando con la frente, las vasijas cargadas con el líquido preciado, que tomaban de algún pozo lejano, que por un molino de viento era bombeado.
El agua era tan salobre, que para el más pobre, que nunca la potable había probado, el solo hecho de haberla alcanzado, lo hacía sentír privilegiado.
Realmente la Guajira siempre ha pasado “el niagara en bicicleta”, por no decir que ha sido a lomo de mulas, o por indios, cargando el agua en sus cabezas y en el mejor de los casos en carretillas o carretas.
De alguna manera, es loable resaltar ei interés del gobierno actual, por esas dificultades mejorar; aunque lamentablemente su estrategia no ha contado con las mejores tácticas para su propósito realizar.
Es que, al parecer el proyecto no ha contado con unos procedimientos juiciosamente planeados, para que con mejor sustento técnico, se pudiera haber desarrollado.
La compra de cuarenta carrotanques, se creyó que era la solución para la necesidad del agua superar; pero la sed de la corrupción, también se manifestó en la intención, y pudo más, en tal medida que los camiones como elefantes blancos sin trompas, y más bien por trampas, el preciado líquido no han podido transportar.
La comunidad expectante y con sed de mayor intensidad, por las altas temperaturas que en la región se suelen soportar, y que los dispersos trupillos no alcanzan a sofocar, continúan pasando el “niagara en bicicleta”, hasta que el impase se pueda superar.
Lo paradójico es que, el niagara de la expresión original, como tal, se refiere a caudales de agua difíciles de atravesar, y que por supuesto en bicicleta más difícil sería cruzar, en un condado al oeste de Nueva York, donde unas cataratas con el mismo nombre se pueden observar.
En la guajira en cambio, son extensiones de terreno desértico, por donde justamente ahora el agua en bicicleta se pretende llevar, para en algo la sed calmar, y de paso el medio de transporte en que los niños a la escuela se puedan transportar.
“Del ahogado el sombrero” dicen los abuelos, cuando al caído en el agua no se puede rescatar, y entonces, cobra valor el sombrero por lo que el difunto puede significar.
Pero por algo hay que empezar, para inclusive hidratar a los que mañana de manera más organizada, un acueducto con las normas técnicas correspondientes se pueda instalar.
Un show de bicicletas, incomoda ahora, a muchos que no las van manejar, por pensar en el esfuerzo que los niños tendrán que realizar, como el panadero en la ciudad con dos canastos atrás, y que buen equilibrio como artistas circenses necesitarán para operar.
Depronto mejor habrían sido unas tricimotos, para que los adultos, además del agua, otros suministros pudieran llevar; pero la gasolina sería otro problema para comprar, por lo que con energía solar, el proyecto habría que considerar complementar.
Los camiones en verdad, realmente ha sido un adefesio para descrestar. Depronto sería más práctico algunas albercas estratégicas instalar, que tal vez, con helicóptero bamby se pudieran cargar, y desde allí, por medio de tuberías, hacia las diferentes rancherias derivar.
La guajira está tan cruda, que hasta una emergencia económica, ecológica y social, el presidente Petro tuvo que decretar, para los problemas con urgencia atacar; pero la corrupción ha podido más, que el intento por el problema del agua solucionar ha hecho frenar, y quien sabe cuántos años más, “el Niágara”, ahora con verdaderas bicicletas, tendrán que pasar, para que un proyecto con todas las de la ley, se pueda ejecutar.
Por lo pronto, los pequeños emprendedores, tienen la oportunidad, para montar talleres y ventas de repuestos, que el mantenimiento de las bicicletas, maltratadas por el uso y el salitre, mucho necesitarán.
Que bello será el día, que por fin se vea fluir el agua por tuberías, desde las bocatomas en el principal río de la Guajira hacia las diferentes rancherías.


