La música, la escritura y la literatura, son expresiones artísticas que forman parte de la cultura; que comprende las creencias, los valores y comportamientos, que entre gente inteligente, se espera manifiesten, con buen juicio, estilo y altura.
Desafortunadamente, en nuestra cultura macondiana, ha sucedido un lamentable incidente, que ha contaminado el ambiente, en nuestro medio inclemente.
Una canción vallenta de cincuenta y dos años atrás, que por una situación mediática, cuando el escritor Gabriel Garcia Marquez, el premio Romulo Gallego le acababan de otorgar, y que prefirió a un movimiento socialista en Venezuela regalar; entonces levantó ampollas de resentimiento, que inspiró al compositor Armando Zabaleta, para una composición protesta arreglar.
Esos gestos pasan hasta en las mejores familias, cuando alguno prefiere mejores detalles para las amistades, antes que, incluso los padres, a quienes por consideración con lo mejor se les pudiera compensar; aunque generalmente éstos no vean a los hijos como inversión, por lo que de ellos no se espera nada más que amor y dejarse amar.
Dos artistas importantes, orgullos de su región y hasta de la misma nación, se encontraban en una parranda vallenata, disfrutando de su arte en relativa privacidad, haciendo uso de su libre expresión de la personalidad; y no se sabe el porqué, tal vez bajo los efectos del calor que produce el licor, esa canción protesta contra Gabito se les ocurriera cantar.
Once años tendría Carlitos y ocho Silvestrico, cuando la canción se hizo popular, y su respectivas conciencias estarían todavia crudas, para el mensaje de su compositor pudieran mejor interpretar.
Pero la música tiene una magia, que a veces hasta por herencia a uno lo hace cantar, algún tema que, hasta en otro idioma lo puede tararear, sin saber lo que pueda significar, por el hecho de que, solo la melodía en la mente, haya sido lo que más se pudo gravar.
Como a un querido amigo mío, que en sus parrandas la canción 039, de Alejo Duran, no deja de faltar, sin tener bien claro con qué la puede asociar; y que uno se podría imaginar, que tal vez, en ese recordado bus; alguna persona querida, se pudo marchar.
“Borracho no vale”, decía aquel man, que en el “baile de las plumas” lo vieron disfrutar; sin darse cuenta de que por las endijas de una puerta, algunos paparazis o curiosos lo pudieron observar; y no hay chisme más jugoso y sabroso que, donde algún famoso se pueda involucrar.
Lo jodido del caso que hoy tiene a muchos colombianos disgustados, es que atropella la imagen y la cultura de un verdadero peso pesado.
Nada menos que a Gabriel Garcia Marquez, premio nobel de literatura, que últimamente en paz no ha reposado; por una novela póstuma que sin su permiso también han editado; y ahora Carlos y Silvestre, sin querer queriendo, una canción vieja han desempolvado y su dignidad han profanado.
Ha sido una imprudencia, en un momento crítico del país, cuando todo tiende a ser polarizado, tal vez por el pensamiento socialista de Gabo, en algo influenciado por sus amistades del pasado, y que ya también se mudaron,- como dice Ruben Blades- ” al barrio de al lado”.
Muchos tienden a considerar, que fue el principio, de lo que algunos seguidores no han podido muy bien haber interpretado, contribuyendo sin querer queriendo, con sus ideas aparentemente ” progresistas” al deterioro socioeconómico en que hoy se encuentra el estado.
Tampoco se puede aseverar, por despecho, que ninguno de los protagonistas de este cuento, a sus respectivas regiones nada haya aportado.
Es que, si no fuera por la genialidad de Gabo, depronto hoy nadie sabría, si Aracataca existía; sí, esa población refundida, que como Macondo los turistas extraviados vienen, la buscan y hasta se desconcertan, porque, como la narra en la novela, realmente no la encuentran.
Tampoco se puede negar, que Gabo tenía una admiración especial por el vallenato, del que decía que, “son cuentos cantados”, de las vivencias diarias, que incluso también lo inspiraron y motivaron, para escribir las novelas y cuentos, que al éxito lo sublimaron.
Los reconocimientos no se pueden medir solo por los aportes económicos o materiales otorgados. Los mismos artistas dicen que, “el éxito lo miden por la admiración, los aplausos y hasta la bulla que sus obras hayan despertado”.
Tampoco el talento natural del artista puede ser embargado, como empresa con responsabilidad social para compartir sus bienes obligados; y mucho menos en aspectos que son responsabilidad del estado.
Entonces:” Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios “.
Los cantantes Vives y Dangon, también han hecho su aporte importante a su respectiva región y a la nación, poniendo en alto el folclor, y haciendo trascender el nombre de Colombia en el exterior, con mucho honor.
Conque paguen sus impuestos por sus rentas correspondientes, es suficiente, lo demás es espontáneo y mera liberalidad, si quieren compartir su riqueza con la sociedad.
Aunque el éxito que estos personajes han alcanzado, ha hecho que directa o indirectamente la compartan con la gente de las empresas que en el entorno de su oficio se han creado.
Es que un beneficio recibido es más digno, cuando con oportunidad de trabajo, o como contribución por un servicio prestado, se ha ganado,
Carlitos, Silvestrico y Gabito, son tres personas distintas con un solo don verdadero, el arte, que cada uno bien ha explotado, poniendo en alto la cultura de Colombia por el mundo entero.
Quién sabe en esa parranda, cómo se les ocurrió la mencionada canción cantar, depronto, como un juego con resabios de niños, apostando “cuál de los tres, más honores a Colombia haya podido aportar”, sin tener en cuenta que Gabito era mayor en edad y dignidad, y que como difunto había que respetar.
Siempre recuerdo la expresión de una comadre mía que decía:
” Los hombres son una vaina jodida, el que no la caga en la entrada,…la caga en la salida”
Recordemos además que, realmente, “macondo” es un árbol robusto, familia de las bombacáceas, y que el “Macondo literario” es un referente y mágico lugar, que a Gabo se le ocurrió imaginar; por lo que atentar contra su dignidad, un bombazo siempre será.
Así que dejémonos de vainas sin echarle mas leña al fuego, porque si un elemento del triángulo involucrado ha de faltar, las llamas se tienen que apagar.
Si Gabo estuviera vivo, de pronto con un cuento bacano y mamándoles gallo los hubiera ripostado, consciente, como antes en una entrevista habría expresado, que: ” en la Costa Caribe el prestigio no dura un carajo”; y si hubiera estado en esa parranda, hasta abrazados habrían terminado, y después con una mofa graciosa, como saludo de despedida, los habría dejado anonadados.



