Al inicio del año 1982, nació en Barranquilla el restaurante “el Tremendo Guandu” que con el tiempo se convertiría en uno de los mas famosos y visitados de la ciudad por la calidad de la comida típica, una extraordinaria sazón atribuida a una matrona chocoana de nombre Digna Murillo.
El inspirador de este proyecto gastronómico fue Isnardo Pinilla Chacón, un hombre con pinta de sacerdote coloquial nacido en San Vicente de Chuqurin en el departamento de Santander, pero de corazón y costumbres Barranquilleras. Afable, conversador y fanático del Junior – “El Pini” como popularmente se le conoce terminó conquistando el corazón de grandes comensales y personajes de la época como los periodistas Fabio Poveda Márquez, Edgar Perea, Hugo Illera Jiménez y hombres del fútbol como El Pibe Valderrama, Didí Valderrama, Carlos “ El Papi Peña” y muchas glorias de la selección colombiana de fútbol.
Figuras de la música cómo Rafael Orozco, Israel Romero, Juan piña y Nelson Pinedo se sentaron en el restaurante a degustar de el cucayo, la sobre barriga, el arroz con pollo, el boca chico y el típico sancocho de Guandú para luego tener de postre la irremplazable arropilla.
Inesperadamente el tremendo Guandú cerro sus puertas, sus mas de 20 empleados quedaron en la calle y una clientela fidelizada no sabia en donde encontrar un lugar similar donde poder comer, conversar y disfrutar sanamente de la vida.
Llega el tiempo de José:
Pasaron unos años luego del cierre del tremendo Guandú y José Ariza Maza, quien desde muy joven había trabajado al lado del “Pini” tomo la decisión de reabrir el restaurante a solo una cuadra de donde había funcionado el original. Estamos hablando de la carrera 43 o 20 de julio con calle 75. La aventura de José esta llena de anécdotas, primero porque debido a la confianza que le ofreció doña Nancy Muñoz, esposa del Pini terminó aprendiendo los secretos sobre la sazón de el “Guandú”, echo que lo estimulaba para emprender la carrera de empresario gastronómico, sin embargo, no contaba con un solo centavo para semejante tarea.
Fue en ese momento cuando su adorable esposa Luz Belia lozano pide la liquidación parcial en súper tiendas y droguerías olímpica y le regala 20 millones de pesos.
Con esa platica llama a sus ex compañeros de trabajo, los invita a recorrer un nuevo camino que hoy gracias a Dios es exitoso, hasta el punto en que sus hijos Jesús David y José David están por terminar sus carreras de ingeniería. el primero en Argentina y el segundo en Colombia. El resto de esta bonita historia se las cuenta el propio protagonista en este video.

