He estado alegre e impresionado, no sólo por los destacados partidos que la selección Colombia, en la Copa América ha jugado; sino por la multitudinaria asistencia de colombianos a los diferentes estadios, de Estados Unidos donde se ha presentado, que de pronto me hicieron pensar, que estaba viendo los partidos en el Metropolitano.
Que hermosos escenarios donde solo el color amarillo, en mayoría se ha destacado!. Que orgullo el de miles de compatriotas agarrados de las manos!. Que garra la de nuestros jugadores, demostrando que unidos por una causa, con férrea capacidad física e intelectual; todo lo que nos propongamos, lo logramos!.
Hasta las olas en las graderías se pudieron observar, como expresión de alegría en armonía, que solo se logra cuando todas las manos en la misma dirección pueden apuntar, para solo disparar serpentinas de felicidad.
Pero también me embarga la curiosidad, por saber, cómo es que, tantos colombianos hacia esos estadios pudieron llegar. Me cuesta creer que, sean los mismos que en Barranquilla, <casa de la selección>, la acostumbran acompañar.
Es que, en nuestro país, actualmente el palo no está para cucharas, porque, hasta para ir al Metropolitano, algunas tramoyas muchos hinchas tienen que realizar, como tener que, algún electrodoméstico empeñar, o hacer alguna travesura especial, para la boleta poder comprar.
Luego me puse a pensar, que tal vez mucha de esa gente que, por tv pude observar, pudiera ser la que, a buena hora de nuestro país pudieron emigrar.
Es extraordinario ese sentimiento patrio, que se observa cuando se escucha nuestro himno nacional, y hasta las lágrimas, de quienes tal vez a su tierra por ahora no pueden regresar, por estar aún vigentes las amenazas que los hicieron emigrar.
Muchos son los que, con su esfuerzo y poca recreación, envían remesas para que sus familias sin suficientes ingresos puedan sobrevivir en su respectiva región, azotada por la delincuencia y la extorsión.
Es que la nueva organización delictiva, que del país se ha apoderado, no les permite avanzar, porque hasta el aire fresco les cuesta respirar, y con el riesgo de caer además en la obscuridad; debido a que la luz, por el alto costo de la energía, ya casi es un lujo difícil de alcanzar.
Lo curioso es que hacia USA, un país que, para bien o para mal, da oportunidades para trabajar; estén apuntando muchos cañones de antipatía e inconformidad, que también lo amenazan con desestabilizar, por el hecho de ser capitalista y reconocida como potencia mundial.
Lamentablemente, ahora pareciera que las cosas pudieran empeorar, dado el supuesto perfil de incompetencia, <tal vez por la edad>, de los candidatos a la presidencia, que nuevamente a ese país pretenden gobernar.
Un aspecto importante que se puede observar, es el efecto de los inmigrantes, que cada día en mayor cantidad se pueden encontrar y que como tal forma parte de las propuestas, de los ancianos candidatos para las cosas mejorar.
Es que, tampoco se puede negar que, el maremágnum de inmigrantes que últimamente a los Estados Unidos han logrado ingresar, están desestabilizando el sistema socioeconómico, además del orden y la seguridad, que antes mejor se podía controlar, y ahora no deja de preocupar.
Hasta en el aspecto cultural, porque, en algunos lugares, por donde frecuentemente los migrantes tienden a entrar, van estableciendo sus hábitos y costumbres que, hasta el lenguaje llegan alterar, las comunicaciones se van afectando; y entonces la metrópolis como Torre de Babel, perdiendo su real identidad.
El primer debate entre los anacrónicos aspirantes a la presidencia para el 2025, ha dejado un desagradable sinsabor, que propios y extraños ya empiezan a comentar, y hasta especular, considerando que, para otros paises, esto pudiera ser una posible oportunidad de atacar, y su condición de potencia sinigual, terminar de debilitar.
Es que, no es para menos ponerse a pensar; cómo es posible que, los Estados Unidos considerada primera potencia mundial, esté siendo gobernada por una persona que haya llegado a su supuesto nivel de incompetencia física y mental, y al parecer, sin alternativas políticas claras para las cosas mejorar.
Ah!, pero si por Norteamérica llueve, en Suramérica no escampa; encontrando algunos países gobernados por presidentes menos viejos, y algunos más tramoyeros, con apariencia de nobles caballeros y fina estampa
Ahora se me ocurre comparar a Estados Unidos con una moderna nave espacial, conducida por una tripulación, que en algún momento, una posible situación de emergencia pudiera llegar a enfrentar, y sus sofisticados instrumentos no pudieran controlar, poniendo en riesgo a todos los pasajeros que en su interior pudiera llevar; especialmente a los latinos, que las instrucciones previas de seguridad no supieron entedar, o tal vez no quisieron acatar.
He escuchado en algunos corredores de Estados Unidos, que la gran preocupación, no es tanto la cantidad, como la calidad de los inmigrantes que el sueño americano quieren lograr; más bien referido al valor agregado que con sus competencias y nivel de educación, al país puedan agregar.
Por los recientes incidentes en el estadio Hard Rock, donde se realizó la final de la Copa América en La Florida, la problemática reconocida, ahora con mayor rigor tratarán de manejar, y los colombianos como protagonistas, tal vez recibirán algún tratamiento especial.
Ellos saben muy bien que, la economía se dinamiza con la producción de bienes y servicios que el país pueda producir y ofertar, por lo que sería mejor ajustar el concepto de sociedad de consumo, de bienes que de otros países tienen que importar; y dinamizar su propia industria, como prioridad fundamental.
Por lo anterior, buenos ingenieros, matemáticos, científicos y tecnólogos, son de aceptación preferencial; y si entre los inmigrantes, se encuentran estos perfiles <alcanzados en Estados Unidos>, probablemente, para su residencia, con buen tratamiento de consideración podrían contar.
Es que, aunque la economía es una ciencia social; su ejecución no sólo debe ser referida a la retórica filosofal para concientizar; sino también de preparar para emprender, y no depender exclusivamente de lo que otros puedan producir y le quieran permitir comercializar.
Que Dios bendiga a los latinos de bien que viven por allá, especialmente a los colombianos, que de alguna manera han borrado de sus vidas la Mancha del pecado original, y que ahora por el mal comportamiento de compatriotas, a todos suspicazmente puedan estigmatizar.
Por José R. Múnera N.


