Hace rato que vengo escribiendo sobre cosas mediáticas que al pueblo tienen agobiado, dejando las cosas románticas a un lado; sí, esas que desde un principio para escribir me inspiraron, y que depronto pareciera, como si la musa del amor me hubiera abandonado.
Con motivo del mes del ” amor y la amistad”, me puse a pensar, en cómo nuevamente algo corto y sustancioso al respecto poder comentar.
Entonces para algo tan especial y delicado como es el amor, se me ocurre que, sus diferentes definiciones y expresiones debemos saber interpretar.
Primero hago la salvedad, de que, solo me referiré al amor que nace de la atracción entre un hombre y una mujer, independiente de ese amor natural y filial, que surge entre padres e hijos y hermanos, que es harina especial de otro costal.
Algunos definen el amor como un intenso sentimiento que, partiendo de la propia insuficiencia del ser, necesita y busca el encuentro con otro, que su complemento pudiera ser.
Otros dicen que, es el sentimiento hacia otra persona de manera natural, que los atrae procurando en el deseo de unión y reciprocidad, complementarse, con alegría y energía para convivir comunicados con capacidad de crear.
Que es la inclinación o preferencia muy viva de alguien hacia otra persona, y nada más; y que a veces se confunde con expresiones de afecto con cariño, dicen otros más.
El amor para mi, siempre lleva implícito un sentimiento espiritual que induce espontáneamente a ser respetuoso, tierno y delicado, con la persona que lo ha inspirado; por lo que, prefiero la definición escolástica que en el colegio me enseñaron, y que nunca he olvidado:
“El amor es la benevolencia “<desinteresada>, y bella, de una persona hacia otra, por el solo hecho natural de sentirse inclinada hacia ella”.
El amor es intangible, y sólo en las buenas actitudes se hace visible.
Se conserva como en un nicho de cristal, donde un mal aliento lo puede empañar y un mal trato lo puede quebrar, y entonces ya no se verá igual.
El amor en muchos casos es un sentimiento aparentado, donde la interesada o el interesado, lo ha vendido o comprado.
Es por eso que, hay un refrán que mi abuela graciosamente, a mis tias, entonces ennoviadas les decía:
“El amor y el interés se fueron al campo un día, …y más pudo el interés, que el amor que se tenían”.
El amor en estos tiempos pareciera también, haber cambiado su color, sin importarle su rubor
ni el pudor. Aunque sigue prevaleciendo el rojo bermellón, parecido al del corazón ❤️, y que también representa la pasión.
El amor además puede cambiar de color según el estuche en que sea entregado.
No es el mismo el de un joven fresco mejor empacado, y que como un príncipe azul puede ser idealizado; que el de un adulto, aunque experimentado y mejor dotado, que en estuche aparentemente agotado puede ser entregado, y que como “viejo verde” ha sido llamado, porque el corazón aún no se le ha arrugado.
Hoy por aquello de la inclusión, el amor también se puede observar, representado en una extensa gama de colores, mezclándose dentro de un mismo género, en atípicas relaciones.
También se puede encontrar en extrañas uniones de hecho; en las nuevas generaciones que pareciera no interesarles hacer el amor, y prefirieran conseguirlo ya hecho; como en esas relaciones donde el amor es prestado y se
comparte entre “amigos con derechos”.
Ya no se ve ese amor romántico y serenatero, acompañado de flores y ofreciendo un lucero.
Es que, desde que el hombre se posó y robó “los aretes que le faltan a la luna”, el romanticismo se vino al suelo.
A veces el amor se confunde con una pasión transitoria especial, que expresa la necesidad de afecto y calidez, y que produce felicidad; al compartir actividades placenteras, cercanía física, excitación y disfrute sexual.
Pero el verdadero amor apasionado, es el que expresa el deseo de que la unión del uno con el otro permanezca siempre consolidado, por sentirse mutuamente atraídos, entendidos y aceptados.
Hay amores inalcanzables e idealizados, que solo en sueños se ven realizados, pero de corta felicidad, porque termina con la triste realidad al haber despertado.
Hay amores que no pasan de ser una falsa ilusión, como el de la dama que le dijo al pintor, “que le gustaría concebir un hijo que supiera pintar”; pero el artista ingenuo, el mensaje no supo como interpretar.
Las canciones han sido algunos de los medios tradicionales, para expresar indirectamente el amor, a través de rancheras, vallenatos, baladas y boleros; aunque también en algunos temas bailables y verbeneros.
Como aquel que, tal vez a Nelson Gozalez inspiró, y con sus estrellas, a un imposible amor le cantó:
“En las cosas del amor, una buena historia llevo en mi vida, desde que yo sentí que no sólo eras amiga mía.
Hubo un renacer en mis esperanzas, mi favor se encargó de enseñarme que sí hay alegrías.
Nunca imaginé que esto haya pasado, me has llevado a las cosas que yo nunca me he imaginado. Es como si te hubiese conocido desde un tiempo muy largo y pasado.
Así es el mor.
Por.
José R. Múnera N.


