Sólo queda el 9 por ciento del bosque tropical en el Atlántico ya que la tierra se ha desgastado en prácticas de agricultura y ganadería que utilizan agroquímicos y pesticidas.
Así lo dio a conocer Eduardo Puello, fundador y director de Ankua eco hotel quien indicó que se ha venido haciendo una labor muy ardua para capturar la atención del sector internacional para que visite el departamento del Atlántico.
“A pesar de su importancia ecosistémica para el país, el bosque seco tropical es uno de los ecosistemas más degradados, fragmentados y menos estudiados de Colombia. Según cifras del Ministerio de Ambiente, este ecosistema contaba originalmente con 8 millones de hectáreas en nuestro país, de las cuales quedan solo el 9 por ciento”, explicó Puello.
El experto indicó que el bosque seco tropical está adaptado a condiciones de alta estacionalidad y baja disponibilidad de agua, que, ante los efectos del cambio climático, tiene mucho que enseñar. Las especies vegetales y animales en este bioma han desarrollado estrategias únicas para sobrevivir largos períodos de sequía, como la capacidad de almacenar agua en tejidos especializados o de entrar en períodos de latencia.
Los servicios ecosistémicos que presta el bosque seco para la supervivencia y bienestar son vitales: regulación del clima local porque modera las temperaturas y mantiene un equilibrio hídrico; protección del suelo con las raíces que estabilizan la tierra, evitando la erosión y la desertificación; suministro de elementos que determinan el existir de las especies que habitan el ecosistema y amortiguamiento del impacto de los fenómenos naturales.
Puello indicó que como parte de su gestión y compromiso estratégico de operar un negocio que genere Valor Sostenible, ISA Intercolombia desde el año 2015 adelanta acciones de conservación en aproximadamente 1.500 hectáreas de bosque seco tropical, lo que equivale a 1.500 canchas de fútbol profesional, con el fin de conservar y rehabilitar este bioma en 6 departamentos del país: Huila, Tolima, Santander, Antioquia, La Guajira y Bolívar.
A través de diversas alianzas enmarcadas en estrategias como acuerdos voluntarios de conservación, bancos de hábitat y apoyo a las reservas naturales de la sociedad civil, la empresa ha llevado a cabo acciones de aislamiento de áreas para lograr su cuidado y preservación, siembra de especies nativas en zonas destinadas a la rehabilitación, la suma de esfuerzos y el trabajo participativo con comunidades, autoridades municipales y ambientales de orden regional, para proteger de manera efectiva la biodiversidad de este ecosistema estratégico.
Puello dijo, por último, que en un contexto donde la biodiversidad enfrenta amenazas crecientes, invertir en la recuperación del bosque seco tropical, fomentar la participación de las comunidades locales y alinearse con las normativas ambientales del país es crucial para mitigar los efectos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad en Colombia. “La conservación del bosque seco tropical no es solo una responsabilidad, sino una oportunidad para construir un legado de equilibrio y respeto hacia nuestro entorno natural”, expresó.


