Laura Bonilla, subdirectora de la fundación Pares, politóloga, magíster en estudios políticos y latinoamericanista y experta en paz, seguridad y violencias organizadas, dijo que Barranquilla es un nodo fundamental en el comercio ilegal y global por lo que para el crimen organizado es estratégico tener su control territorial.
“El problema no es el producto. Eso es como vender el sofá. El problema puede ser el narcotráfico o el tráfico de migrantes, pero los grupos criminales viven del control territorial, es decir viven en el lugar donde el Estado no llega y eso es lo que tenemos como sociedad democrática que resolver. En mi opinión los gobiernos nacional y local están quedados”, dijo la experta en temas de paz, seguridad y violencias.
Agregó que: “En el 2016 hubo un hito que fue la desmovilización de las Farc y toda nuestra capacidad la concentramos en pelear contra las Farc y de repente no hay Farc y nos debemos readaptar. Eso dejó muchos retos porque no nos dimos cuenta de lo que estaba pasando en el mundo y en el país. Ese cambio nos ha costado mucho”.
La politóloga señaló que también el mercado del narcotráfico cambió. “Durante muchos años la economía cocalera producía una cantidad de dinero que alcanzaba para todo el mundo y para que las bandas delincuenciales tuvieran cierto nivel de ingresos y eso ya no está. Pero la coca se sigue vendiendo a un precio internacional muy alto y estamos nadando en coca con grandes capos y jefes que concentran toda la ganancia”.
Explicó que el Estado colombiano puso su capacidad en un solo objetivo que fue la guerra contrainsurgente. “Pero el discurso marxista está reemplazado por un grupo que le dicen al Estado colombiano que tiene el control del territorio”.
Por último, afirmó que el problema con el crimen organizado es de policías, pero el país no avanzó lo suficiente en generar la capacidad policiva.


