Donald Trump ha regresado a la presidencia de Estados Unidos, tras imponerse en las elecciones de este miércoles con una plataforma que desafía la inmigración, prioriza el proteccionismo económico y rechaza la corrección política, causando un impacto global. Con 276 votos electorales, superó a su oponente, la vicepresidenta demócrata Kamala Harris, quien obtuvo 219 votos, según los resultados preliminares reportados por los medios. Se requerían 270 votos para asegurar la victoria.
Entre sus promesas, Trump aseguró que retomaría el control de ciudades, que, en su opinión, están “invadidas” por migrantes, y que reforzaría la frontera con México para evitar el ingreso de personas sin visa. Durante su discurso de victoria, destacó que el triunfo marca “la liberación”.
Este miércoles reiteró que los migrantes podrán ingresar al país, pero únicamente de manera legal. Su jornada resultó exitosa, ya que además de la presidencia, el Partido Republicano, bajo su liderazgo, recuperó el control del Senado, desplazando a los demócratas.
Trump incluso destacó haber conseguido la mayoría del voto popular, algo inusual para un republicano en las últimas dos décadas, si los resultados finales lo confirman. Luego de una campaña inusual, marcada incluso por dos intentos de atentado en su contra, el multimillonario ha dejado una huella histórica.
Su retorno a la Casa Blanca ha desatado el júbilo entre millones de seguidores, fácilmente identificables por sus emblemáticas gorras rojas. En las cercanías del escenario donde Trump ofreció su discurso, Ted Saranvis, de 68 años, muestra su entusiasmo bailando con los brazos en alto.
“Me siento extraordinario. Esta es la mayor historia política estadounidense de la historia del país”, asegura. “Es un momento increíble, no sólo para nuestro país, sino para el mundo entero”. Sin embargo, la victoria también ha dejado a muchos otros profundamente conmocionados.



