El hacinamiento carcelario se ha convertido en una problemática crónica en Barranquilla, agravándose año tras año sin soluciones efectivas a la vista. La falta de infraestructura penitenciaria, el aumento de las capturas y las deficiencias en la administración de justicia han llevado a un escenario crítico que impacta tanto a los detenidos como a la seguridad ciudadana. Esta realidad fue expuesta por el personero distrital, Miguel Ángel Álzate, en entrevista con nuestro medio aliado La Nueva 870 AM, donde presentó cifras alarmantes que reflejan la magnitud del problema y su relación directa con la criminalidad y la inseguridad que viven los barranquilleros.
Álzate informó que el hacinamiento en las cárceles de Barranquilla supera el 53%, mientras que en las estaciones de policía la situación es aún más crítica, alcanzando un 400% de sobrepoblación. “Esta problemática explica en parte el grave problema de inseguridad en la ciudad”, señaló el personero, destacando que la falta de espacio y condiciones dignas afecta no solo a los reclusos, sino también al sistema de justicia y a la seguridad de la ciudadanía.
De acuerdo con el personero, aunque la Policía Metropolitana ha logrado un gran número de capturas, la criminalidad no ha disminuido significativamente. Esto, explicó, refleja que desde las cárceles también se están planeando y ejecutando actos delictivos, lo que compromete aún más la efectividad de las acciones policiales.
A pesar de que el personero distrital reveló en exclusiva cifras alarmantes, destacó un aspecto positivo: la construcción de un nuevo pabellón, cuyas obras ya se encuentran adelantadas. Álzate advirtió que para que este espacio pueda entrar en funcionamiento será necesario garantizar la presencia de suficientes funcionarios del INPEC para su vigilancia, así como la construcción de un muro perimetral y otras adecuaciones de seguridad. Aunque no dio una fecha exacta, afirmó que las obras marchan a buen ritmo y que se espera que el pabellón comience a operar desde el primer trimestre del próximo año, lo que podría representar un alivio parcial a la crítica situación carcelaria de Barranquilla.
La crítica situación del hacinamiento en Barranquilla pone en evidencia la necesidad de una reforma estructural en materia de seguridad y justicia. Mientras no se resuelva esta crisis, la percepción de inseguridad seguirá siendo una constante para los ciudadanos, que ven cómo el problema persiste a pesar de los esfuerzos de las autoridades.


