Por fin se acerca la hora de la verdad.
Llegará para bien o para mal, que, si así estaba profetizado, todo lo previsto sucederá.
Ya no hay mucho tiempo para echar para atrás. Tuvimos el suficiente para meditar y reflexionar.
Ahora solo nos tocará soportar y colaborar coherentemente con el candidato que ganará, para que todo lo prometido se pueda lograr.
¿Y qué tengo que hacer yo, para el anhelado cambio social?,…muchos se preguntarán.
Cómo dijera un presidente anterior muy controvertido y popular: ” trabajar, trabajar y trabajar “; pero, si es que hay oportunidad.
Es posible que, aquellos jóvenes que comprometieron los recursos de la familia en su proyecto social, y que muy pronto se pudieran
agotar, también tendrían mucho que trabajar, y tal vez de noche en una universidad pública poder estudiar, como lo hicieran papá y mamá.
Algunos, si tienen suerte, es posible que encuentren trabajo por consideración, en aquella empresa orgullo de la región que fuera del grupo familiar; pero ahora tendrían que cumplir con el horario rígido y las normas que les quieran implantar, sin tener la posibilidad de un sindicato armar, porque ahora el negocio tal vez sería del estado que al carajo los podrían mandar.
Las encuestas, si han sido honestamente desarrolladas, indican que Petro las elecciones ganará, y que, si van a segunda vuelta, entonces Fico lo logrará.
A Fajardo y los demás aspirantes, parece que les falta mucha tela por comprar, para su investidura presidencial poder confeccionar.
Pienso que, el lleno de las plazas, no es el indicador de la victoria principal, aunque el
tumulto pueda impresionar.
En ellas acuden los que realmente siguen a su candidato preferencial, y también los que por él no van a votar; pero tienen la curiosidad de escuchar en vivo y en directo, lo que dicen los demás.
Hay una maza oculta de ocho a diez millones de colombianos, que no ha confesado por quién van a votar, para evitar la enfermiza polarización y los comentarios tóxicos que, por las redes, medios, y cualquier círculo social, ya es costumbre escuchar.
Petro, indudablemente es una persona muy culta, que embeleza con su discurso caudillista, elocuente y locuaz, diciéndole a la gente lo que quieren escuchar. Además es economista que debe saber muy bien como le entra el agua al coco y también como se la puede sacar.
Fico es un ingeniero civil, que por su raza antioqueña ancestral, debe saber de negocios
capaces de rentar para prosperar. Por su profesión, también debe ser bueno con los números, para una buena obra calcular y edificar.
Entonces para edificar la prosperidad del país, un buen proyecto realizable hay que saber presupuestar, sin generar falsas expectativas demagógicas a la sociedad, que son las que más tarde hablan mal, del gobierno al finalizar.
Creo que Petro, como buen guerrillero, conoce más de las necesidades del campo, por donde le ha tocado subversivamente circular.
El estado ha ido conociendo el campo en la medida que a los guerrilleros y narcotraficantes ha tenido que perseguir para contrarrestar.
Por lo anterior y de mi parte, como también algo conocedor de la ciencia económica en particular, que como contador me tocó estudiar, me permito señalar que, el estado no es un gallina de huevos de oro, concebidos por obra y gracia de acción angelical; por lo que para gastar en todo lo que los candidatos están
ofreciendo, primero hay que producir bienes y servicios, para vender a la misma sociedad y entonces con lo ganado, como en un circuito cerrado, tener conque comprarlos y el excedente poder exportarlos, estando en armonía continental.
Entonces dejémonos de vainas y pongámonos a pensar, que en nuestro país son más las necesidades acumuladas por el mal gobernar;
que no alcanzarán los recursos actuales ni potenciales para en cuatro años solventar, por lo que a muchos problemas, apenas pañitos de agua tibia les tocarán, y posiblemente el que a cualquier persona en particular, más le pudiera interesar.
Si los gobernantes no tienen bien definida la misión del ser en la humanidad, y la visión clara para poderla preservar, los objetivos que se propongan no serán suficientes para ayudarla a perpetuar.
Solo si la Misión y Visión del país se administraran objetivamente, procurando que las metas y los planes de acción a mediano y largo plazo, de los diferentes gobiernos de turno, se dirigieran por parte de los subsiguientes a los mismos objetivos, no se perdería el esfuerzo por las cosas buenas que ya se han conseguido.
Esas que generalmente se subestiman y destruyen, cuando llega al poder un nuevo partido, contribuyendo a que se pierdan considerables recursos de nuestros propios bolsillos, reparando o reconstruyendo lo inconscientemente y sin sentido, ha sido destruido.
Es muy difícil administrar un país en constante calamidad, que no permite implementar planes de prevención, porque sus organismos siempre están ocupados como bomberos en plena acción.
Entonces votemos bien, pero a conciencia y por convicción; para mañana no tener nada que lamentar, al dejarnos influenciar por alguien sin mejor criterio y suficiente información.
La política es el arte de gobernar, y necesitamos un país que tenga una mejor, pero no administrada por politiqueros, demagogos y embusteros.
La política del país, debe ser la carta magna que defina la organización como un sistema deliberado y estructurado de principios, con el compromiso de gobernantes responsables y honestos; para asegurar la vida, la educación, la salud, el emprendimiento, las oportunidades de trabajo para toda la gente, y la preservación del medio ambiente.
Por.
José R. Múnera N.


