El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha cumplido su promesa de adoptar un enfoque más proteccionista en materia de comercio exterior. Este miércoles 2 de abril, el mandatario anunció la implementación de aranceles recíprocos sobre las importaciones hacia su país, lo que impactará a diversas economías, incluidas las de América Latina. Dentro de las naciones afectadas se encuentra Colombia, cuyas exportaciones hacia Estados Unidos estarán sujetas a una tarifa mínima del 10%.
La decisión de Trump, a la que denominó “Día de la Liberación”, marca el mayor golpe hasta ahora contra el sistema de comercio global, al cual ha criticado en repetidas ocasiones por considerarlo injusto. Bajo este nuevo esquema, todos los países que envíen productos a Estados Unidos deberán asumir un gravamen del 10% como mínimo, afectando así a socios comerciales clave como Chile y el Reino Unido, a pesar de contar con acuerdos de libre comercio con la nación norteamericana.

Sin embargo, la política arancelaria de Trump va más allá de este porcentaje generalizado. Según lo explicado en su intervención, aquellos países que, según su administración, imponen mayores restricciones a los productos estadounidenses serán sujetos a tasas más elevadas. China enfrentará un arancel del 34%, mientras que la Unión Europea deberá asumir un 20%. Vietnam, en tanto, verá su tasa incrementada hasta un 46%. Incluso aliados estratégicos de Estados Unidos, como Japón y Corea del Sur, recibirán gravámenes del 24% y 25%, respectivamente.
En el caso de Colombia, la nueva tarifa del 10% representa un desafío significativo, ya que Estados Unidos es su principal mercado de exportación. En 2024, el país exportó a esta nación bienes por un valor de 14.335 millones de dólares, lo que representó el 29% de sus ventas al exterior. Esta medida, que afecta de igual manera a la mayoría de los países de la región, tiene excepciones puntuales como Nicaragua y Venezuela, que enfrentarán aranceles diferenciados del 18% y 15%, respectivamente.
Ante el anuncio de Trump, el presidente Gustavo Petro reaccionó a través de su cuenta en X, asegurando que “el neoliberalismo ha muerto”. Aunque no precisó cuál será la respuesta de su Gobierno frente a esta política, dejó entrever su postura con respecto a la incidencia de los aranceles en el empleo. “El mayor indicador para guiarnos inteligentemente, son los puestos de trabajo que se generen o que se pierdan, con un nivel determinado de arancel. Bajamos aranceles donde el balance sea de mayores puestos de trabajo para Colombia y subiremos aranceles donde estemos perdiendo demasiados puestos de trabajo en el país”, expresó el mandatario.
Hoy el neoliberalismo que proclamaba una política librecambista en todo el globo ha muerto.
Quienes se amarran desde la oposición a esta ideología extrema deben saber que se amarran a un cadáver.
En el tema arancelario, hemos dicho que no se puede tener una actitud… https://t.co/DlKCXt4aG4
— Gustavo Petro (@petrogustavo) April 2, 2025
En un tono más institucional, la canciller Laura Sarabia también se pronunció sobre el tema, subrayando que el país se encuentra analizando la situación. “Esta es una medida que no es discrecional hacia nuestro país”, afirmó en un video divulgado en redes sociales. Su intervención cobra especial relevancia en un momento en que el Ministerio de Comercio se encuentra en una situación de interinidad tras la salida de Luis Carlos Reyes hace un mes.
Por ahora, la incertidumbre rodea el impacto real de estos aranceles en la economía colombiana y en la relación comercial con Estados Unidos. El Gobierno se enfrenta al reto de definir una estrategia que le permita mitigar los efectos de esta medida sin afectar su balanza comercial ni su industria nacional.


