En una alocución presidencial emitida la noche del 21 de abril, el presidente Gustavo Petro abordó la situación actual del país frente al virus de la fiebre amarilla, enfermedad que ha encendido las alertas en distintos territorios. Durante el espacio televisado, el mandatario convocó a su equipo de gobierno, incluyendo ministros y directores de entidades clave en la salud pública, para anunciar acciones concretas en la prevención y difusión de información sobre este virus que amenaza a cientos de municipios colombianos.
Una de las principales decisiones anunciadas por Petro fue la circulación del periódico VIDA, medio oficial del Gobierno Nacional, que será clave para llevar información directa a las zonas más vulnerables y desconectadas del país. Según explicó el mandatario, el objetivo es garantizar que la población en riesgo tenga acceso a orientaciones claras para protegerse de la enfermedad.
“Espero ayudarme con las juntas de acción comunal para que este periódico pueda llegar a cada casa donde no llegan las redes, para que cualquier campesina o campesino en cualquier rincón, el más alejado de este país, pero expuesto a un enorme peligro, pueda enterarse de manera directa de la voz de las palabras del Gobierno Nacional para tomar las medidas indispensables. Este periódico comenzará a circular en las veredas y barrios más alejados”, manifestó el presidente.
Durante la misma intervención, el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, entregó un panorama actualizado de la situación. El jefe de la cartera señaló que “en el país se tienen 111 municipios en alto riesgo, 289 poblaciones catalogadas en alto riesgo y 722 municipios están en bajo riesgo”, revelando la magnitud del desafío sanitario. A su vez, detalló que se han confirmado 79 casos de fiebre amarilla, con un saldo de 36 personas fallecidas, lo que representa una letalidad preocupante del 46%.
Estos datos, sumados a las medidas de difusión informativa, evidencian la urgencia del gobierno por contener el avance del virus, especialmente en comunidades rurales donde el acceso a servicios médicos y canales de comunicación es limitado.
Con esta iniciativa, el Gobierno busca no solo responder a la emergencia sanitaria, sino también fortalecer la presencia institucional en los territorios históricamente olvidados. La fiebre amarilla, una amenaza que parecía controlada, ha obligado a replantear estrategias de comunicación y salud pública para proteger a la población más expuesta.


