Cada 23 de abril se celebra el Día del Idioma Español, una fecha que, más allá de ser un punto en el calendario, nos invita a reflexionar sobre la importancia de la lengua que nos une: el español. Con más de 500 millones de hablantes en todo el mundo, el español no solo es una herramienta de comunicación, sino también un puente cultural, un canal de creación artística y un símbolo de identidad colectiva.
La elección del 23 de abril no es casual. Este día, en el año 1616, falleció Miguel de Cervantes Saavedra, una de las figuras más emblemáticas de la literatura en lengua española y autor de una de las obras más universales de todos los tiempos: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. La influencia de Cervantes en la literatura y el idioma ha sido tan profunda que a menudo se le llama “el padre del español”. Su obra, cargada de ingenio, humanidad y crítica social, no solo transformó la narrativa de su época, sino que elevó el idioma a nuevas alturas de expresión literaria.
Desde 1938, en países como Colombia —donde se instauró oficialmente esta conmemoración bajo la presidencia de Alfonso López Pumarejo, el Día del Idioma se convirtió en un homenaje al legado cervantino y a la lengua española en su totalidad. Esta fecha también coincide con el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, declarado por la UNESCO en 1995, como una forma de promover la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual.
Celebrar el Día del Idioma es también hacer un llamado a cuidar nuestra lengua. A escribir bien, a leer más, a expresarnos con claridad y creatividad. A reconocer el poder de las palabras para construir, para emocionar, para denunciar, para crear belleza, para transformar realidades.
Que este 23 de abril sea una oportunidad para volver a leer, para escribir sin miedo, para dialogar con respeto, para disfrutar del poder de las palabras y para rendir homenaje a una lengua que, como decía el propio Cervantes, “es el más rico caudal que tienen los hombres”.

