En medio de una calurosa tarde/noche ante más de tres mil asistentes, el presidente Gustavo Petro llegó al municipio de Soledad, Atlántico, este miércoles 24 de abril, para instalar oficialmente los Comités Ciudadanos por el Sí a la Consulta Popular. En un acto cargado de emotividad y frases contundentes, el mandatario no solo defendió las reformas impulsadas por su gobierno, sino que también apeló a la memoria histórica, la dignidad popular y la crítica directa a sectores del Congreso. La jornada dejó momentos de ovación, controversia y reafirmación del discurso que ha caracterizado al Gobierno del Cambio.
Desde la tarima principal, ubicada en una plaza pública del municipio, Petro abrió su intervención haciendo énfasis en los legados que, según él, dejará su administración. “Quizás uno de nuestros grandes aportes en este gobierno, entre varios, sea la esperanza que nunca muere”, aseguró, en una frase que buscaba conectar emocionalmente con sus seguidores. Para el presidente, la esperanza es una herramienta de transformación, especialmente cuando nace desde los sectores históricamente excluidos.
A renglón seguido, destacó lo que considera otro de los pilares de su mandato: “Otro es la dignidad de un pueblo que se cansó de agachar la cabeza y de rasguñar las rodillas contra las piedras secas, y se para altivo, de tú a tú, mira de frente al oligarca y le dice: ‘Tu tiempo ya pasó’”. Esta afirmación fue recibida con vítores por la multitud. Con ella, el mandatario buscó simbolizar el empoderamiento de la ciudadanía frente a las élites políticas y económicas que, según él, han perpetuado la desigualdad.
Más adelante en su discurso, el jefe de Estado subrayó: “Hemos, y quizá eso sea muy valioso, recuperado la legitimidad de un pueblo que se vuelve poder. Y eso es lo que yo quiero subrayar.” Con ello, remarcó que su administración ha abierto un nuevo escenario de participación popular, en el que las decisiones deben volver a manos del pueblo. La legitimidad, en ese sentido, no vendría únicamente de las instituciones tradicionales, sino del respaldo popular directo.
En su defensa del Sí en la consulta popular, el presidente recalcó el papel que tuvo la dignidad como motor de su llegada al poder: “Si llegué a la presidencia, fue porque muchísima gente pobre dijo: ‘Yo voy con Petro y con la dignidad’.” Así, enfatizó que su triunfo electoral no fue obra de maquinaria, sino de la voluntad de los sectores marginados que apostaron por un cambio estructural.
Petro hizo también una reflexión histórica al hablar de la idea de patria, desligándola de un símbolo y acercándola a un sentimiento colectivo de lucha: “La verdadera patria no es solo una bandera, sino el espíritu de lucha de quienes, como las antiguas esclavas de Haití, tejieron libertad desde sus cadenas.” Con esta referencia, evocó el papel de los oprimidos en la construcción de libertad, vinculando su proyecto político con esa resistencia histórica.
Uno de los momentos más apasionados de la intervención llegó cuando el presidente reafirmó el sentido de la consulta popular: “Emancipar a los seres humanos, eso es la consulta popular.” Petro expresó que, más allá de los insultos que pueda recibir, su propósito es liberar cuerpos, mentes y aspiraciones. “Me pueden insultar con las palabrotas que quieran; lo único que no podrán quitar es que yo sea un emancipador de almas, cuerpos y sueños. Así que pónganme esa palabra: soy lo contrario de un esclavo y lucho porque nadie lo sea, ni en Colombia ni en ninguna parte del mundo.”
Además, recordó públicamente cómo se gestó la propuesta de la consulta popular: “Por eso, en aquel día, frente a la multitud, yo propuse, a nombre de mi gobierno, que hiciéramos una consulta popular para definir la suerte de las reformas. Que el pueblo decida. ¿A qué le tienen miedo, senadores?” Con esa frase, cuestionó directamente a los legisladores que han frenado sus reformas, apelando nuevamente a la soberanía popular.
Frente a las especulaciones que han circulado en medios y redes sociales sobre una posible reelección presidencial encubierta en la consulta, Petro fue tajante: “No vine a hablar de reelección. Ninguna de las preguntas de la consulta popular habla de eso”. De esta manera, el mandatario quiso desmarcarse de cualquier intención personalista, insistiendo en que el objetivo central de la consulta es dar voz al pueblo sobre temas sociales y económicos clave.
En su intervención, también compartió una reflexión sobre cómo debería funcionar una sociedad verdaderamente equitativa. Según su visión, “El mundo de la libertad es el mundo de la superación de las necesidades fundamentales y del poder. Hay que pensar en una sociedad sin poder concentrado, no destruyendo el Estado, sino repartiendo el poder como Jesús lo hizo con el vino entre todos los integrantes de la sociedad humana”. Así, planteó una propuesta ética y social en la que el poder político y económico no esté en manos de unos pocos, sino que se democratice con justicia.
Otro de los momentos más intensos del evento se dio cuando Petro se refirió a las preguntas de la consulta popular como un acto de sentido común en medio de una realidad que considera profundamente injusta: “Lo que estamos preguntando al pueblo es tan simple, que da pena preguntarlo. ¿Cómo es que nos toca hacer esas preguntas?” Con estas palabras, expresó su desconcierto por tener que someter a votación derechos básicos que, en su opinión, deberían estar garantizados por ley.
Criticó la negativa del Congreso a tramitar propuestas laborales dignas y denunció la voracidad de ciertos sectores: “No se aceptan en las leyes, porque la codicia es tan grande y Colombia es tan sanguinaria que quiere convertir a cada trabajador en un esclavo indigno.” Para Petro, esta consulta es una manera de contrarrestar esas dinámicas excluyentes, empezando por temas como la jornada laboral. “Pues sí, señores, vamos a votar que el día termina a las 6. Eso es lo que estamos proponiendo: que ustedes voten por sus derechos.”
Finalmente, hizo un llamado a la movilización ciudadana con una metáfora cargada de fuerza simbólica: “Porque al final esa bandera colombiana volverá a ser lo que es: la bandera de la libertad, de la dignidad y de la justicia. Este 1 de mayo debe borrar las manifestaciones de las 200 plazas, porque serán multitudes. Tratemos de hacer conciencia.” Con estas palabras, animó a la ciudadanía a salir masivamente a las calles el Día del Trabajo, como expresión de respaldo a las reformas y a la consulta popular.
No obstante, el discurso no estuvo exento de controversia. Uno de los momentos más polémicos ocurrió cuando el presidente, refiriéndose al presidente del Senado, Efraín Cepeda Sarabia, soltó una expresión que rápidamente se volvió viral: “Yo no digo groserías, pero que decir una… ‘mucho h.p’”. Esto en respuesta a la reacción de Cepeda frente a las preguntas propuestas para la consulta popular, lo que el mandatario consideró una burla. El comentario fue recibido con risas por los altos funcionarios que lo acompañaban, entre ellos el ministro del Interior, Armando Benedetti, y el director del Dapre, Gustavo Bolívar.
Petro también relató su frustración con lo que describió como una actitud de doble discurso por parte del presidente del Senado. “Duré dos años, lo invitaba a mi oficina me llevó de regalo una foto de la hija y yo la puse de generoso ahí para que todo el mundo la viera y me decía: ‘es que yo voy a concertar Petro, yo sí quiero el diálogo’ y cuando salía de mi oficina y llegaba a la plenaria lo primero que hacía era hundir las reformas que presentábamos como si fueran basura… le pagaban o no sé qué”, expresó, visiblemente molesto.
Con su presencia en Soledad, el presidente busca movilizar a las bases ciudadanas en torno a la consulta, posicionándola como una herramienta de transformación real, frente a un Congreso que, según él, se niega a avanzar en las reformas que el pueblo exige.
Al concluir su intervención, quedó claro que el mandatario no pretende bajar el tono ni dar un paso atrás en su propuesta de cambio. Su discurso en Soledad fue una mezcla de épica popular, denuncia política y llamado a la acción. A juzgar por la respuesta del público, el Presidente no solo activó un comité, sino también una narrativa que se mantendrá en el centro del debate nacional durante los próximos meses.



