En la mañana de este viernes, el Hotel Country International de Barranquilla fue el escenario de un conversatorio vibrante y lleno de inspiración: “Moda sostenible: un futuro con estilo”, un espacio que reunió a destacadas empresarias del ámbito nacional e internacional para compartir sus experiencias, visiones y consejos sobre sostenibilidad en la industria de la moda.
Desde las 8:00 a.m. hasta la 1:00 p.m., el público presente, conformado principalmente por jóvenes estudiantes, emprendedores y diseñadores emergentes, tuvo la oportunidad de escuchar de primera mano a voces como la de Eleonora Morales, reconocida por su innovador enfoque en moda circular y ropa de segunda mano; Judy Hasbún, diseñadora barranquillera de trayectoria, y Khaterine Meza Thorne, líder de proyectos sostenibles vinculados al SENA.
Moda con propósito y autenticidad
Para Eleonora Morales, la moda va mucho más allá del vestir. “Yo no vendo ropa, vendo experiencias, la ropa se consigue en cualquier lado, lo que lo diferencia es la experiencia”, expresó con convicción. Su propuesta, centrada en la comercialización de prendas de segunda mano, parte de una historia profunda: “La ropa usada empezó con las judías en la guerra, donde vendían su ropa para poder sobrevivir”, explicó, poniendo en contexto el origen de este modelo sostenible.
Morales, quien ha logrado posicionar su marca como un espacio único, recalcó que la autenticidad es su mayor ventaja. “Busquen ser particulares, únicos, yo ni sé cuál es mi competencia porque mi negocio es particular”, dijo entre risas, al tiempo que aconsejaba a los jóvenes no tener miedo de seguir sus pasiones. “No tengan vergüenza de hacer lo que en verdad les gusta, aunque sé que la generación Z ya no sufre de eso”.

Además, fue enfática al hablar de la disciplina y el esfuerzo diario que implica emprender en el mundo de la moda: “El trabajo de todos los días, si se hace juiciosamente, puede tener grandes frutos… La moda no es un negocio fácil, es una montaña rusa”.
Para ella, la comunicación es tan vital como el diseño mismo: “Hay que aprender a comunicar, es una herramienta poderosa que todos deberíamos tener para seguir adelante”.
Moda y sostenibilidad con impacto social
El segundo panel del conversatorio fue liderado por Khaterine Meza Thorne, quien presentó el proyecto Tesoros del Atlántico, una iniciativa del SENA que promueve modelos de negocio sostenibles desde una perspectiva integral: económica, social y ambiental.
Khaterine explicó cómo este proyecto conecta el diseño y la moda con experiencias culturales y comunitarias, destacando iniciativas como Sabores Mokaná, descrita como “identidad que se saborea”. Esta propuesta inmersiva invita a los visitantes a descubrir la cocina ancestral guiados por una matrona Mokaná, reforzando el turismo cultural como una experiencia viva.
Según Meza Thorne, pilares como la productividad, el encadenamiento productivo, la economía comunitaria y la divulgación son fundamentales para pensar en una moda sostenible desde y para los territorios.

Judy Hasbún: honestidad y crítica en la pasarela
La diseñadora Judy Hasbún aportó una mirada reflexiva y directa sobre el mundo de la moda, abordando sus contradicciones con franqueza: “La sostenibilidad empieza por mí, no se puede hablar de sostenibilidad si no puedes sostenerte a ti mismo”, afirmó con fuerza.
Durante su intervención, Hasbún presentó una pasarela con diseños propios, muchos de ellos realizados en alianza con asociaciones como el Club de Tejedoras. Uno de los momentos más destacados fue la exhibición de un diseño inspirado en la vestimenta de la estatua de Shakira, como ejemplo de identidad barranquillera llevada al vestuario.
“La moda lo único que crea son expectativas. En la moda no se vive bonito, porque todo es una competencia”, dijo, lanzando un llamado a la sinceridad dentro del gremio. También subrayó que “vestirse es un derecho, no un lujo”, abogando por una moda más inclusiva, sin distinción de género ni estatus social.
Una mañana para aprender, cuestionar y crear
El conversatorio “Moda sostenible: un futuro con estilo” no solo fue un evento para escuchar a voces expertas, sino un espacio para sembrar inquietudes, despertar ideas y motivar a nuevas generaciones a apostar por un futuro más consciente dentro de la industria textil. Con discursos honestos, experiencias reales y una clara intención de cambio, Barranquilla vivió hoy una jornada que combinó estilo, sostenibilidad y propósito.


