En una jornada que quedará grabada en la historia de la Iglesia Católica, más de 200.000 personas se reunieron este sábado en la Plaza de San Pedro para rendir homenaje al papa Francisco, quien falleció el pasado 21 de abril a los 88 años. El adiós al pontífice argentino, reconocido por su espíritu reformista y su cercanía con los más vulnerables, reunió a líderes políticos, religiosos y fieles de todas partes del mundo.
Desde las 10:00 de la mañana (hora local), altos mandatarios, miembros de la realeza y figuras internacionales comenzaron a ocupar su lugar en el corazón del Vaticano para despedir a Jorge Mario Bergoglio, el primer papa latinoamericano de la historia. En total, cerca de 130 delegaciones oficiales, entre ellas más de 60 jefes de Estado y 15 monarcas, confirmaron su asistencia a la ceremonia, según comunicó el canal oficial del Vaticano en Telegram.

La misa fúnebre fue presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, quien dirigió un emotivo servicio frente a una multitud congregada en los alrededores de la Basílica de San Pedro. Durante su homilía, Battista Re destacó el legado pastoral de Francisco, subrayando su esfuerzo constante por “construir puentes y no muros”, así como su profunda compasión hacia los migrantes y los más desfavorecidos. “El efusivo cariño demostrado en estos días refleja cuánto su pontificado caló en las mentes y los corazones de todos”, expresó.
El funeral de Francisco, cargado de simbolismos acordes a su estilo sencillo y cercano, no estuvo exento de gestos políticos. Entre los asistentes se encontraban personalidades como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aprovechó la ocasión para sostener una reunión privada con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, en un sector reservado de la basílica. También participaron figuras de relevancia internacional como Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea; António Guterres, secretario general de la ONU; y Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo.

El último adiós al papa Francisco no solo reflejó la magnitud de su influencia espiritual, sino también el profundo respeto que despertó en líderes de todo el mundo. Su legado, marcado por la humildad, la inclusión y la defensa de los más vulnerables, seguirá resonando en la Iglesia y en la historia contemporánea.



