A pesar de obtener una alta votación, el ingeniero Rodolfo Hernández no logró alcanzar el número de votos necesario para conquistar la Presidencia de la República. Le ganó el izquierdista Gustavo Petro.
Con el 99 % de los votos contados por la Registraduría Nacional, Petro, el primer líder de izquierda que accede a la Casa de Nariño, obtuvo 11.248.779 (50,51 %), mientras que Rodolfo Hernández alcanzó 10.532.578 (47,22 %). Entre los dos candidatos hubo una diferencia de 724.461 votos. El voto en blanco llegó a 500.906 votos (2,25 %).
Rodolfo Hernández reconoció la victoria de Gustavo Petro. “Colombianos, hoy la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas que votaron lo hicieron por el otro candidato. Como lo expresé reiteradamente, acepto el resultado como debe ser y deseamos que nuestras instituciones sean firmes. Sinceramente, espero que esta decisión que han tomado sea beneficiosa para todos y que Colombia se encamine hacia el cambio que predominó en el voto de primera vuelta”, dijo Hernández.
“Le deseo al doctor Gustavo Petro que sepa dirigir al país, que sea fiel a su discurso contra la corrupción y que no defraude a quienes confiaron por él”, expresó el exalcalde de Bucaramanga, quien agradeció a los más de 10,5 millones de colombianos que votaron por su candidatura.
Oriundo de Piedecuesta (Santander) y criado en Bucaramanga, Rodolfo Hernández es ingeniero civil en la Universidad Nacional de Colombia.
Hernández, de 76 años, es empresario y político colombiano. Fue alcalde de Bucaramanga desde 2016 hasta su suspensión y posterior renuncia en 2019. Como alcalde lideró el movimiento Lógica, Ética y Estética, movimiento que también usa para su actual campaña.
Rodolfo es el candidato por la Liga de Gobernantes Anticorrupción y se convirtió en el aspirante sorpresa al meterse en la segunda vuelta de la elección presidencial de Colombia y desde entonces fue la incógnita de la contienda: todos se preguntaban si sería capaz de mantener el fenómeno “rodolfista” que se extendió por el país y pasar de ser un empresario multimillonario a ser el presidente de la República.
El “Trump colombiano”, como algunos le llamaban, volteó todos los escenarios previstos desde hacía meses e inauguró un nuevo terreno de juego en el que este domingo disputó la jefatura del Estado colombiano con el candidato, izquierdista Gustavo Petro.
Sin duda, el ingeniero sacudió el tablero político el pasado 29 de mayo cuando los electores se decantaron por él frente al hasta ese momento favorito para quedar segundo, el derechista Federico “Fico” Gutiérrez. Desde entonces, el fenómeno Rodolfo Hernández fue creciendo bajo su batuta.
Hernández es la cabeza del movimiento Liga de Gobernantes Anticorrupción, creado por él. No se define políticamente, aunque sus propuestas tienden al populismo, y lideró un movimiento que lo situó con altas probabilidades de imponerse en las urnas.
Desde el inicio de la carrera electoral, este candidato, de 77 años, protagonizó una atípica campaña en la que las redes sociales fueron el medio favorito para transmitir su mensaje, en el que la lucha contra la corrupción ocupó un lugar preminente.
En la recta final de los comicios no se desvió de su táctica; de hecho, incluso, la intensificó: no participaba en debates con su contrincante, limitaba sus apariciones públicas y protagonizaba encendidas controversias.
Pero sin duda, lo que más marcó su presencia en el panorama político fue su carácter, con tendencia a lo pintoresco y chabacano, y sin miedo a la confrontación.
Hernández fue calificado como un “candidato atractivo”, con ideas novedosas, si se quiere, poco ortodoxas.
El ingeniero llegó a la carrera por la Presidencia con algunos episodios polémicos a la espalda, como una entrevista en la que aseguró que admiraba a Adolfo Hitler o cuando, siendo alcalde de Bucaramanga, golpeó a un concejal opositor.


