Confieso que una vez que comienzo a ver una serie, quiero terminarla el mismo día, lo admito, es algo adictivo; sin embargo, es mejor disfrutarla y no verla de un solo.
Todo empezó con la primera temporada de ‘You’, transmitida por Netflix, y no pude parar hasta que esperé ansiosa la quinta y última temporada en la que, por fin, sabríamos si Joe Goldberg se saldría con la suya.
Es real, en algún momento de la vida de cualquier mujer conocerán a un Joe que, a diferencia de cualquier otro hombre, es casi perfecto, encantador, amoroso, demuestra sus sentimientos y, sobre todo, es capaz de hacerte creer que haría todo por ti.
Y digo TODO, porque te va a cumplir hasta tu más mínimo capricho para, supuestamente, demostrarte su amor. Sin embargo, esta historia rosa, en la que la mayoría de las veces la damisela está en problemas y luego es rescatada por su caballero andante, no tiene un final feliz.
El hombre perfecto, lleno de detalles, palabras bonitas, con el tiempo mostrará realmente quién es; un manipulador, misógino, controlador, que siempre te hace sentir culpable cuando las cosas no se hacen a su manera o por lo menos como él lo tiene planeado.
Los expertos en psicología confirman que las personas manipuladoras buscan ejercer influencia sobre el comportamiento de alguien para inducirlos a que tomen decisiones para el beneficio del otro.
Para lograr su objetivo utilizan técnicas de persuasión y seducción sobre sus víctimas, lo cual no pasa por casualidad. Esto se trata de un estudio estratégico basado en lo que se quiere obtener y sacando provecho de la sensibilidad y vulnerabilidad de las personas.
El perfil de un manipulador(a) no es tan fácil de reconocer, porque son sumamente hábiles y usan muchos “disfraces”, es decir, enmascaran su verdadera personalidad para que las personas en apuros caigan redonditas.
Tomen nota, que aquí les mostraremos algunos de sus rasgos más característicos:
– Ante cualquier circunstancia que les molesta, se irritan con facilidad y reaccionan de manera exagerada. Nunca se sabe realmente qué es lo que les enoja y cómo actuarán. Pueden llegar a ser muy violentos.
– Ante los demás se muestran amables y seductores, pero en la intimidad, sueltan el monstruo.
– Cuando todo se sale de control, no se hacen responsables de sus acciones y hábilmente la transfieren a los demás.
– Aunque dicen ser empáticos, nunca tienen en cuenta los deseos, necesidades e incluso desprecian los sentimientos y puntos de vista de los demás.
– Egocéntricos, se creen los dueños del mundo y que el resto viven alquilados.
– No admiten críticas de ningún tipo y jamás reconocen cuando cometen un error.
– Le temen a lo desconocido, por eso tienen las mismas rutinas, porque se sienten seguros para así controlar todo a su alrededor.
Si no quieres caer en el juego de un manipulador, procura no ser presa fácil, aquí te contaremos qué actitudes te harían vulnerable:
– Siempre estás buscando la aprobación de los demás.
– Exceso de empatía.
– Buscas sentirte amado(a) más allá de las consecuencias que implique.
– Le tienes miedo al conflicto, a ofender o desagradar.
– Te cuesta poner límites y decidir con base en tus propios deseos y aspiraciones.
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– No sabes decir NO y te sientes culpable cuando lo haces.
– No confías en tu propio juicio crítico.
– Te esfuerzas por ser aceptado(a)
– Una vez que aceptes que estás con un manipulador y busques ayuda, debes alejarte, aunque es más fácil decirlo que hacerlo, debes ir poniendo límites.
– La persona manipuladora buscará hacerte sentir culpable, es por ello por lo que no debes dar explicaciones, porque el rendir cuentas implica la sumisión frente al otro.
– En caso de una posible agresión, debes mantener la distancia y no tomar nada personal para no caer en la trampa del manipulador. No responder a una agresión con otra. No levantar la voz o contradecir, no malgastes tu energía.
– Muestra seguridad y confía en tus propias decisiones sin sentir culpa. Aceptar ayuda es una manera saludable para evitar mayores problemas y para recobrar tu bienestar y salud mental.
– Por supuesto que no es fácil reconocer que alguien que amas te manipula, pero si hay alguien importante a quien debes cuidar por encima de los demás es a ti mismo, no necesitas ser salvada(o) por nadie; la única persona que te salvará de cualquier situación eres tú. Eres alguien valioso e importante y no necesitas la aprobación de nadie para ser o hacer lo que quieras para vivir con tranquilidad y felicidad.
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Escrito por:
Tatiana Brugés Obregón


