En un Cabildo Abierto realizado ayer en el Paseo Bolívar de Barranquilla, el presidente Gustavo Petro sorprendió con un nuevo anuncio: la apertura de un proceso de diálogo con bandas criminales juveniles. El mandatario, ante miles de asistentes, planteó esta medida como parte de una estrategia para pacificar territorios golpeados por la violencia urbana. Sin embargo, las reacciones no se hicieron esperar. El profesor y analista Luis Fernando Trejos, experto en conflicto y seguridad urbana, compartió su visión crítica sobre el anuncio en exclusiva para Extra Noticias.
Trejos considera que este tipo de anuncios ya hacen parte de una “inercia del gobierno” en la que se lanzan ideas sin detalles ni planes claros. “Nos hemos acostumbrado a que sí hacen anuncios, pero siempre quedan debiendo el cómo, el cuándo, la metodología, si hay unos plazos o unas fechas”, afirmó. Para el académico, utilizar la palabra “pacificar” resulta desafortunada, pues sugiere una intervención desde Bogotá que podría ignorar o pasar por alto a las autoridades locales.
Además, el profesor Trejos destacó la falta de coordinación con los gobiernos territoriales. A su juicio, es preocupante que no haya un diagnóstico claro ni una evaluación previa de las políticas públicas existentes. Señala que el anuncio se dio en una plaza pública y apeló más a las emociones que a una estrategia real. “Eso no viene acompañado de un plan de implementación y no es clara la estrategia”, insistió.
Trejos también recordó que hace más de dos meses, fueron las propias bandas, especialmente los Costeños y los Pepes, quienes enviaron una carta a la Oficina del Alto Comisionado para la Paz solicitando la instalación de una mesa de diálogo. Posteriormente, la alcaldía y la gobernación se sumaron a la propuesta, pero la respuesta del gobierno nacional fue que ese tema “no era una prioridad”. Esto, según el analista, hace que el reciente anuncio del presidente resulte desconcertante.
Otro punto que genera inquietud es la definición misma de “bandas juveniles”. Trejos diferencia entre los jóvenes que protagonizan riñas barriales armados con piedras y machetes, y las estructuras del crimen organizado que controlan mercados ilegales en el área metropolitana. “Esos están muy lejos de ser grupos juveniles y eso demandaría otro diseño institucional”, explicó, enfatizando que se requieren enfoques diferenciados según la naturaleza de los actores armados.
Finalmente, Trejos concluyó que este tipo de iniciativas no le sorprenden, pues considera que se repite un patrón del actual gobierno: anunciar medidas que luego no se desarrollan. A pesar del impacto mediático del anuncio de Petro en Barranquilla, la falta de un plan claro deja más preguntas que respuestas, sobre todo en una ciudad que enfrenta graves problemas de seguridad.


