El mundo de la actuación en Colombia perdió a uno de sus grandes referentes: Kepa Amuchástegui Eloizaga, reconocido actor, director y productor, falleció en la noche del martes 27 de mayo. Su familia confirmó la noticia a través de redes sociales, dejando un profundo vacío en la escena artística nacional.
El pasado 28 de abril, Amuchástegui había conmovido a sus seguidores con un video de despedida, en el que anunció que, debido al deterioro de su salud, ya no podría continuar creando contenido. En ese emotivo mensaje, reveló que padecía cáncer, habló sobre su diagnóstico, los tratamientos y las dificultades que venía enfrentando.
Con más de cuatro décadas de trayectoria en la televisión, el actor se ganó el cariño del público por su interpretación de Roberto Mendoza, el padre de don Armando en Yo soy Betty, la fea, y por su participación en otras producciones destacadas como La Ley del Corazón, Garzón, La Selección y La Pola.
Su formación actoral tuvo raíces internacionales: estudió en París y llegó a ser parte de la prestigiosa Royal Shakespeare Company en Londres. Tras su regreso a Colombia, fundó el teatro La Mama, un espacio clave para el desarrollo del teatro nacional, y consolidó una carrera que abarcó tanto las tablas como la pantalla chica.
En 2021, fue honrado con el Premio Víctor Nieto a Toda una Vida durante la edición 37 de los Premios India Catalina, un reconocimiento a su invaluable aporte al entretenimiento colombiano. Además de actuar, dirigió exitosas series como Garzas al amanecer, Pobre Pablo, Brujeres, Mascarada y La casa de las dos palmas, y produjo otras como El fiscal y La dama de Troya.

Jorge Enrique Abello, compañero de elenco en Yo soy Betty, la fea, fue uno de los primeros en expresar públicamente su tristeza por la partida de quien consideró un mentor. A través de Instagram, compartió una fotografía en blanco y negro del actor, junto con unas emotivas palabras:
“Querido Kepa… un adiós hasta la eternidad. Todo lo que aprendí de ti me lo quedo en el corazón”.

La huella de Kepa Amuchástegui trasciende generaciones. Su entrega al arte, su pasión por la enseñanza y su impecable trabajo escénico lo convierten en una figura irrepetible. Colombia lo despide con gratitud y admiración, sabiendo que su legado vivirá en cada historia que ayudó a contar.


