Una tragedia sacudió la tranquilidad de la playa Sabanilla, en Puerto Colombia, luego de que un joven de 21 años perdiera la vida ahogado en la tarde del día de ayer. El hecho ocurrió alrededor de las 5:40 p. m., hora en la que el mar ya no contaba con la presencia activa de salvavidas. Jhonny Valero, operador turístico de la zona, habló en exclusiva con Extra Noticias y entregó detalles del lamentable suceso.
Según explicó Valero, la víctima hacía parte de un grupo de jóvenes de entre 20 y 25 años que se encontraban disfrutando del lugar. Todo comenzó cuando una pelota cayó al agua y tres de ellos —dos mujeres y un hombre— ingresaron al mar para recuperarla. “El hombre nadó más que las mujeres, se encontró con un acantilado y se hundió”, relató con evidente preocupación.
Uno de los puntos críticos que resalta Valero es que, aunque sí existe servicio de salvavidas en la playa, este solo opera hasta las 4:30 de la tarde. “La tragedia fue a las 5:40, cuando ya no había personal en el agua”, explicó, haciendo un llamado a la consciencia de los visitantes que, pese a los reglamentos establecidos, insisten en desafiar las condiciones naturales del mar.
“Eso está reglamentado, incluso el reglamento que tiene Puerta de Oro está hasta las 4:30, pero hay gente que le gusta ver el atardecer, no bañarse, aunque siempre hay imprudentes que no respetan”, añadió Valero. Esta situación pone en evidencia una preocupante brecha entre las normas vigentes y el comportamiento de algunos bañistas que ignoran las restricciones horarias.
Además del llamado a la responsabilidad individual, el operador turístico instó a las autoridades a tomar medidas más firmes. “Necesitamos autoridades que digan que después de las 4:30 no se pueden bañar y que deben respetar el mar para que hagan caso”, dijo, en un mensaje directo a las entidades encargadas de la seguridad costera.
Finalmente, Valero reveló que los trabajadores de la zona han solicitado durante más de un año dotaciones básicas de emergencia como salvavidas, tablas de rescate y balas de oxígeno. “La Gobernación y el mismo alcalde se ofrecieron a donar esos implementos, pero va un año y aún nada”, expresó. La tragedia reabre el debate sobre la necesidad urgente de fortalecer la seguridad en las playas y cumplir las promesas institucionales que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.


