Pocas cosas generan tanto malestar en una copropiedad como ver la excreta de un perro abandonada en una zona verde o en un pasillo común. Lo que para algunos es un simple “olvido” o una molestia menor, en realidad puede convertirse en un grave riesgo para la salud de todos los residentes. Lo que no se recoge, contamina. Y lo que contamina, enferma. Este documento busca alertar, educar y despertar conciencia frente a los peligros invisibles que habitan en la materia fecal de nuestras mascotas.
El contenido de una excreta de perro puede parecer insignificante, pero es un verdadero cóctel de amenazas microscópicas. Puede contener:
– Bacterias como E. coli, Salmonella, Leptospira y Campylobacter, Parásitos como Toxocara canis y lombrices intestinales. Protozoarios como Giardia lamblia y Cryptosporidium, Larvas y huevos que permanecen activos en el ambiente por meses.
Estas son algunas de las enfermedades que pueden transmitirse por contacto con excretas de perro. Te las explicamos en términos simples, pero sin perder de vista su gravedad:
1. Toxocariasis: el enemigo silencioso de los niños
Esta enfermedad es causada por un parásito llamado Toxocara canis, que vive en el intestino de muchos perros. Cuando el perro defeca, expulsa huevos del parásito, que se quedan en el pasto, en la arena o en el suelo. Allí pueden sobrevivir durante semanas o incluso meses.
Si un niño toca el suelo contaminado y luego se lleva las manos a la boca, esos huevos pueden entrar a su cuerpo. Y es ahí donde empieza el problema: las larvas viajan por todo el organismo. Pueden llegar al hígado, a los pulmones, a los ojos y hasta al cerebro.
Síntomas posibles:
– Fiebre sin causa aparente, Tos constante, Dolor abdominal, Problemas de visión, En casos graves, pérdida parcial o total de la vista
Una excreta no recogida en un parque puede convertirse en una tragedia para una familia.
2. Giardiasis: cuando el intestino se convierte en enemigo
La Giardia es un parásito microscópico que se transmite fácilmente a través del agua o el contacto con excretas. Una persona puede infectarse simplemente tocando una superficie contaminada y luego comiendo sin lavarse las manos.
Esta enfermedad ataca el sistema digestivo y puede durar semanas.
Síntomas:
– Diarrea persistente, Cólicos intensos, Hinchazón, Náuseas constantes, Pérdida de peso y fatiga extrema
En adultos es molesto; en niños y personas mayores, puede volverse peligroso.
3. Leptospirosis: una amenaza que puede ser mortal
La Leptospira es una bacteria que se encuentra en la orina y en la excreta de animales infectados. En lugares húmedos, charcos o jardines mal drenados, puede permanecer viva por largo tiempo.
Esta bacteria entra por la piel, especialmente si hay heridas o cortaduras, o incluso por mucosas como ojos y boca.
Síntomas:
– Fiebre alta, Dolor muscular severo, Vómito y malestar general, Ictericia (piel y ojos amarillos), En casos graves, puede causar falla renal o hepática
Una infección sin tratamiento oportuno puede llevar al hospital… o a la muerte.
4. Campylobacteriosis y Salmonelosis: el ataque al estómago
Ambas enfermedades son causadas por bacterias que se transmiten al manipular o estar cerca de excretas contaminadas.
Síntomas comunes:
– Diarrea aguda y dolorosa, Fiebre, Dolor abdominal, Náuseas y vómito, Riesgo de deshidratación grave
Pueden parecer “una gripa estomacal”, pero si se complican, pueden requerir hospitalización, especialmente en niños y personas con defensas bajas.
5. Infecciones cutáneas y oculares: la amenaza que no se ve
Caminar por una zona donde haya excretas o jugar en jardines contaminados puede generar infecciones en la piel, en los ojos o incluso en la boca. La tierra guarda las bacterias y parásitos por largo tiempo. No es raro ver a niños con dermatitis, conjuntivitis o sarpullidos sin causa clara, cuando la raíz del problema está justo en el piso.
El impacto en la propiedad horizontal es grave y vemos dentro de lo más notorio lo siguiente:
– Deteriora la imagen del conjunto, Aumenta los conflictos entre vecinos, Genera sanciones administrativas, Contamina jardines, zonas de juego, andenes y pasillos, Aumenta los costos de aseo y desinfección
A manera de conclusión ante lo ya expuesto se puede afirmar que una excreta que no se recoge puede parecer solo una falta de cultura… pero es mucho más que eso: es una bomba biológica en miniatura. Es un riesgo para tu hijo, tu vecino, tu comunidad.
La próxima vez que tu perro haga lo suyo, no lo pienses: recoge, limpia y protege.
Es un acto pequeño que evita tragedias grandes.
Escrito por:
Jorge Enrique Hernández Alonso


