Cuidado con los “Charólogos”.
Por: ENRIQUE MORELLI GARCÍA.
Periodista y abogado magister en Derecho Administrativo.
Desde su llegada a la política, en 1984 como gobernador del Atlántico y luego en 1987 como ministro de Desarrollo Económico, pasando con rotundo éxito por el senado de la república, Fuad Ricardo Char Abdala, empresario de firme trayectoria en la cadena Olímpica, ha consolidado un emporio político en la Costa Caribe. Su capacidad de liderazgo ha sentado las bases para que sus hijos, Alejandro y Arturo, brillen en la escena pública, el primero, con alcaldías relucientes en Barranquilla; el segundo, alcanzando la presidencia del Senado y forjando redes de poder en diferentes esferas.
Bajo la dirección estratégica de la casa Char y con Alejando como punta de lanza, la ciudad se transformó, hermosos parques llenos, mega colegios, desarrollo social palpable, el mejor sistema de salud, e impacto nacional e internacional. Este éxito ha solidificado un respaldo popular que ya roza el amor platónico.
Pero concebir un nombre como candidato de esa casa no es tan sencillo. Apenas suena un apodo en la arena política, comienzan las elaboradas teorías de los “expertos charólogos”. Estos analistas, autoproclamados intérpretes del dedo de Fuad, Alex o Arturo, especulan a diario, hoy dicen que según Fuad, María sustituye a Pedro, mañana que Julián es el protegido de Arturo, luego que Luis será el ungido porque fue visto con Alex en el malecón, y así las ilusiones suben y bajan al ritmo de rumores. El mensaje implícito es que los Char son reyezuelos jugando con las esperanzas de su entorno.
Como periodista de la fuente política, con más de 35 años de experiencia, puedo asegurar que esas “indecisiones” no surgen de ellos. En este momento ¿Dónde está el pronunciamiento oficial de los Char sobre apoyo a alguien? No existe. Solo hay una rumorología que afecta el ánimo, las ilusiones y las proyecciones de muchas familias con ganas de servir. Cuando la Casa Char decide por alguien, ese nombre va hasta el final. Claro, puede haber casos de desmonte, como en todas las listas, pero eso refuerza, no desmiente, la seriedad y la sapiencia de su estructura política.
Mención especial merece Arturo Char, probablemente el dirigente más querido del Atlántico. Estratégico, leal y exitoso, ha impulsado figuras como Gersel Pérez, que pasó de talentoso joven de inquietudes políticas a congresista prolífico del Atlántico y Samir Radi, sin duda el mejor concejal de Barranquilla en mucho tiempo, hoy posible aspirante legítimo a la Cámara. Ambos han sido apadrinados por Arturo, cuya guía será clave, aunque no exima a los aspirantes de hacer una campaña efectiva.
Mi consejo para los aspirantes es que no presten atención a los dimes y diretes de los autodenominados gurús de los “deseos” de los Char. Más bien confíen en el olfato político de una casa que ha demostrado saber sin equívocos, cómo proceder electoralmente, mantener la hegemonía política durante más de 25 años con gobiernos de reconocido éxito nacional e internacional, consiguiendo el favor popular incluso de los más pobres. Sectores que hoy disfrutan de parques, colegios modernos, desarrollo social genuino y salud pública de primer nivel.
En mi opinión, la Casa Char y sus líderes son muy estudiosos y saben interpretar la necesidad de cada momento histórico, ofreciendo cartas confiables en cada corporación pública. La evidencia es una ciudad pujante y un departamento con proyección. Ser candidato de la Casa Char no es soñar despierto, es obtener el respaldo de una institución seria, sensible y con resultados palpables. Si cuentas con ello, el camino está bien trazado, por eso deja que tu trabajo y tu compromiso sean la voz más fuerte.


