El territorio parecía casi infinto, colmado de bondades frutos de la naturaleza, aunque curiosamente limtado por kilómetros de alambre púa, que advertían ser propiedad privada de alguien con gran riqueza.
El sonido como música melodiosa de riachuelos, alternaba y se complementaba con el coro de guacharacas, chavarrías, cotorras, mochuelos, y variedad de aves que, como drones suracaban el cielo, para anunciar la presencia de intrusos o bandoleros.
También se podían notar aves de rapiña y goleros, detectando restos orgánicos tirados por el suelo.
Se percibía una aparente paz, aunque también latente cierta intranquilidad, porque inadvertidamente, se estaban extraviando los animales y las cercas eran violadas por alguna especie más inteligente que las demás, por lo que se sospechaba de algún poderoso felino que las pudiera atacar
Entonces una estrategia para su cacería hubo que implementar, hasta que fué identificado, cuando sin garras pero, con otros medios más agresivos, atrevidamente y pelando los dientes se decidió presentar, solicitando de frente más de lo que pudiera pretender un simple Jaguar.
El refrán: “Cuando el río suena es porque piedras trae”, significa que los rumores o habladurías, aunque, exagerados o no pudieran ser, suelen tener algún fundamento o razón, aunque no fuera tanto lo que se pudiera creer, según lo que presintiera el corazón.
Lo que sucedía solo era conocido por los pobladores cercanos de la localidad, acostumbrados a escuchar el sonido de las piedras que el río lograba arrastrar; hasta que fué subiendo el volumen y como un ruido estridente se llegó a escuchar en los pueblos inmediatos y hasta en la capital, informando
que, no solo eran piedras, también eran cráneos humanos, que chocaban entre sí, su perdida humanidad.
Es que en las ciudades principales es donde viviven los dueños de semejantes extensiones de terrenos, y en el campo los peones inocentes, que tienen que enfrentar y responder por todo lo que allí pueda pasar.
Entonces se tuvieron que organizar para enfrentar a un enemigo desconocido que, del alcance de lo pretendido no alcanzaban a sospechar; y que era capaz de hacer cualquier vaina por una aparente causa social.
No eran vulgares cuatreros, que con solo reses se podían conformar. Querían apoderarse del territorio con todo lo que allí pudieran encontrar, explotar, y cultivar, además de una plantación ilícita que mejor margen de utilidad les pudiera dar.
En ese sentido, al margen de la ley tenían que operar; por lo que los mismos damnificados investidos de autoridad, sin querer queriendo se decidieron organizar con estilo paramilitar, justificándose como autodefensas para defender sus intereses en particular, donde al parecer los recursos del estado no alcanzaban a llegar para proteger y gobernar.
La carreteras y vías de comunicación las tenían controladas y por esto las diferentes poblaciones entre sí estaban incomunicadas. Hacerlo en ciertas horas nocturnas anunciadas, era asumir un riesgo de consecuencias insospechadas.
Aún no existían los celulares, cuando éstas células rurales al parecer tenían sometidas a las comunidades, que recibían severos castigos como sospechosos que informaban por una parte a las autodefensas y por otra a los militares, recibiendo al parecer de ambos grupos castigos ejemplares.
Después de más de cuarenta años soportando calamidades, donde la violencia hizo desplazar a muchas comunidades, surge un gobernante,
diferente a los tradicionales, quien con “carácter fuerte, mano firme y corazón grande”, enfrenta la subversión y la reduce hasta lograr un significativo control que permite nuevamente a los pueblos transitar normalmente por las carreteras de la región.
Al parecer en esa lucha confusa se cometieron muchas barbaridades, como reclutamiento de menores, asesinatos, violaciones y otras cosas más que con el adelanto de la tecnología se lograron evidenciar. Entre ellas el secuestro que se puso de moda, como medio efectivo para extorsionar y poderse lucrar.
El enemigo era más grande y poderoso de lo que el gobierno suponía, ya que con ilícitos negocios jugosos estaban afectando la economía.
Antes eran diferentes grupos que actuaban por separado con el mismo supuesto propósito social, pero al parecer con otros subnormales se llegaron a juntar ; por lo que se necesitaba más tiempo para poderlos superar, y fué necesario reelegir al mismo gobernante para poderlo lograr.
Un presidente posterior, aparentemente apoyándose en el carisma del anterior, al que como ministro de defensa con la misma causa de “seguridad democrática” contribuyó, tomó las riendas del poder; pero intentó concertar con el enemigo casi vencido, un “proceso de paz”, con actitudes bladengues, que le permitieron obtener un cuestionado “premio nobel de paz” y que paradógicamente las condiciones de seguridad del país hicieron empeorar.
Ahora en el siglo XXI, los diferentes grupos enemigos del gobierno pasado se encuentran unidos y fortificados.
Entonces toma el poder otro lider de carisma también especial, quien con gran verbo y destacada elocuencia y locuacidad, le dice y promete al pueblo lo que realmente quiere escuchar, agitando también la bandera del paz; pero incapaz de a sus detractores, sus errores perdonar y más bien atacar con actitud enfática, especialmente a todos los relacionados con la “seguridad democrática”.
Un tribunal de ” Jurisdicción especial para la
paz” fue instalado, para supuestamente juzgar ante las víctimas vivientes, a todos los que las han afectado.
Ante tantos cambios bruscos que el nuevo gobierno ha realizado, el país hoy se encuentra más polarizado y los riesgos que antes solo amenazaban al campo, a las ciudades también se han trasladado y el objetivo de la paz parece más alejado.
Un precandidato a la presidencia ha sufrido un atentado y al líder de su partido político Centro Democrático, a prisión domiciliaria ha sido condenado, por lo que la justicia en pos de la paz pareciera haber dado un “golpe duro, pero bajo”, porque más hacia la polarización ha incitado, en vez de haber hecho como la “Jep” con sus aliados, perdonándole el daño que realmente hubiere causado; porque, ” si con el Centro Democrático la violencia y la corrupción llovió, con el Pacto histórico aún no ha escampado”.
Ahora el caudal del río cargado de comentarios
indeseables ha aumentado, y en los puertos de las redes sociales se ha desbordado, si se considera la intensidad de las infamias que se han observado de lado y lado.
Entonces: ¿Quién y con qué autoridad moral juzga a quién, justamente cuando se están otorgando beneficios a delicuentes que de conformidad con la misma ley han sido juzgados y sentenciados?, y ¿porqué no hacerlo con alguien que para bien o mal ha obstentado democraticamente la dignidad más alta del estado?
El bien particular no debe primar sobre el general, -que en este caso es todo un pais-, y debe ser la consideración principal, de quienes pretenden hacer justicia y gobernar; por lo que también ser lo suficientemente inteligentes en armonizar, para que lo bueno que se quiera para unos, a otros no deba perjudicar.
La paz es el bien común que quiere verse alcanzado, pero lamentablemente, la soberbia y actitudes egocentristas de poderosos personajes con intereses revanchistas, más la han alejado.
La situación en Colombia ahora es más Colorin colorado; pero el cuento aún no se ha acabado, porque el río suena ahora más duro, anunciando que una avalancha de calamidades se aproxima y el pueblo ya está agotado, y sin un verdadero plan armonioso con el que pudiera ser salvado.
Colombia está viviviendo un verdadero desorden administrativo organizado, con intereses que parecieran apuntar más hacia otro lado.
El país está siendo intoxicado especialmente por los comentarios atrevidos e imprudentes de quienes por las redes como bodegueros y arribistas, con sus respectivos partidos condescendientes, cada vez calientan más el ambiente.
Que Dios bendiga y proteja a Colombia de tanta condición inclemente.
Por
José R. Múnera N.


