La sexualidad es inherente al ser humano, es variable de persona a persona; cada uno siente, vive y expresa su sexualidad de manera única de acuerdo con sus experiencias, educación y personalidad.
Sin embargo, este camino podría tener algunos baches cuando se trata de personas con alguna discapacidad o diversidad funcional, porque la tendencia es que se infantilizan o son tratados como personas asexuadas o, en su defecto, hipersexualizadas.
Socialmente, siguen siendo estigmatizados y su sexualidad no es reconocida, lo cual les quita la oportunidad de poder desarrollarla. La Organización Mundial de la Salud, OMS, en general, defiende que todos los seres humanos tenemos derecho a vivir una sexualidad sana, libre y responsable.
Sandra Candelas, psicóloga y sexóloga, y Susana Verneuil Soto, diplomada en educación especial y colaboradora del proyecto ‘Sexualidades Diversas’, han investigado sobre la sexualidad y la diversidad funcional en un grupo mixto en Madrid, España:
“Trabajamos durante más de un año con un grupo mixto de personas con diversidad entre los 18 y 29 años y con sus familias. Una de las características que tenían todos los participantes era que tenían parálisis cerebral o discapacidades afines. En la mayoría de los casos, sin discapacidad intelectual”.
En esta evaluación, luego de varias entrevistas, encontraron que los jóvenes, en general, tenían poco conocimiento sobre sexualidad, no tenían espacios para hablar del tema y aún eran tratados de manera infantil. La razón detrás de esto es que no socializaban lo suficiente y la familia, con quien podían hablar, se mostraban poco receptivos, porque no tenían formación y sentían muchos temores.
“También detectamos mucha necesidad de apoyo para acceder a su propio cuerpo, tanto de manera individual como en pareja (cuando ambos miembros tienen diversidad) y muchas diferencias en cuanto a las necesidades entre hombres y mujeres”, explican.
Las investigadores realizaron talleres en los que proponían dinámicas en las que los participantes expresaron sus necesidades, su curiosidad y dividieron las temáticas en autoestima, habilidades sociales, intereses, autoconocimiento, autodeterminación, deseo y amatoria, relación con el placer y relación con el otro y con uno mismo. Los mismos temas se abordaron con las familias.
Estamos en una época en donde se ha invisibilizado la sexualidad de las personas con algún tipo de discapacidad, y esto ocurre por los prejuicios y el desconocimiento. Se cree que su condición no les permite vincularse sentimentalmente, fantasear sexualmente o expresar deseo.
Debido a la cantidad abrumadora de desinformación, hay muchos mitos y tabúes relacionados con la discapacidad y la sexualidad. Hoy les presentaremos algunos:
Por otra parte, hay personas con discapacidad que no tienen ningún interés sexual o que tienen limitaciones físicas que no les permiten tener prácticas sexuales concretas, mientras que hay otras que pueden usar apoyo para trabajar en su sexualidad.
De acuerdo con la psicóloga y sexóloga Rosa Navarro, lo más importante es que sean ellos mismos quienes manifiesten y decidan sus intereses y tomen sus propias decisiones para mejorar la calidad de su vida sexual.
Todo se resume a estas simples recomendaciones que, honestamente, aplican para todos:
Las personas con diversidad funcional tienen derecho de alcanzar el máximo nivel de bienestar y normalización posible en todos los ámbitos, al igual que con sus necesidades afectivas y sexuales. Merecen vivir lejos de cualquier señalamiento o prejuicio para experimentar su sexualidad de forma libre, única y #sinrecato.
Sin Recato
Tatiana Brugés Obregón
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